44 años de espera, una noche para terminarla: Peñarol busca el título ante Aguada

  • 22/06/26
  • Gonzalo Giliotti

 

Esta noche, desde las 21:15, Peñarol tiene la chance de cerrar algo que viene persiguiendo desde 1982. El sexto partido de la final de la Liga Uruguaya de Básquetbol lo encuentra arriba 3-2 en la serie ante Aguada, después de romper la paridad en el quinto juego con un triunfo 80-71 que dejó al equipo a un paso del título. El Antel Arena, con entradas agotadas, va a ser una caldera desde el primer minuto.

 

El estreno de Joaquín Rodríguez lo cambió todo

El partido pasado tuvo nombre propio. Joaquín Rodríguez, el escolta de la selección que llegó en reemplazo de Norris Cole tras su desgarro, debutó con 17 puntos, ocho rebotes y siete asistencias, y se convirtió de entrada en el gran líder ofensivo del equipo. Le dio al Mirasol algo que necesitaba con urgencia: una mano efectiva desde el tiro de tres que le permitió abrir la cancha. Hubo un momento bisagra, además, que quedó grabado: con el equipo 12 abajo cerca del cierre del tercer cuarto y con el partido que parecía escaparse, fue Rodríguez el que metió una bomba decisiva para empezar a darle vuelta a la historia.

 

El ajuste que viene del lado rojiverde

Aguada no llegó a esta serie por casualidad: hizo una gran labor defensiva para frenar los rompimientos carboneros y construyó su chance en partidos de score bajo, bajando el ritmo y el vértigo que suele imponer Peñarol. Desde el juego 2 en adelante, Leandro Taboada había diseñado ajustes puntuales sobre Skyler Hogan y sobre Santiago Vescovi cuando volvió a la cancha. El problema es que ahora aparece una variable nueva: la efectividad de Rodríguez desde el perímetro obliga a Aguada a repensar esos ajustes defensivos para no quedar expuesto otra vez desde el tiro de tres.

 

Lo que cada equipo tiene que resolver

El rojiverde dominó el ritmo del partido anterior, pero le faltó solidez en el cinco contra cinco, con Luis Santos como uno de los puntos a mejorar. La duda física es Santiago Vidal, que terminó dolido el partido pasado: estará a disposición, aunque algo mermado. Del lado carbonero, el margen de mejora también existe — desde el juego 3 en adelante el equipo no logró imponer su vértigo de manera sostenida, salvo en un pasaje clave de los últimos cinco minutos del segundo cuarto, cuando absorbió un déficit de 13 puntos y se fue cinco arriba al descanso. Esa capacidad de respuesta, sumada a la opción de ganar con un ritmo más bajo, es la gran novedad que mostró este Peñarol en la serie.

 

La mirada carbonera

No hace falta exagerar la previa: el equipo ya hizo lo más difícil, que es ponerse arriba en una serie pareja contra un rival que no regaló nada y que va a salir con todo para forzar un séptimo partido el viernes. Ahora toca el último empujón, con Rodríguez mostrando que la ausencia de Cole no tiene por qué doler tanto y con un plantel que demostró que puede ganar de varias formas. Que el Antel Arena se sienta como una caldera y que cada pelota dividida tenga atrás a toda la hinchada.