Bielsa y la Selección: entre el discurso brillante y el liderazgo que rompió un proceso, un fin de ciclo cantado

  • 21/11/25
  • Daniel Salcedo

La Selección Uruguaya atraviesa uno de los momentos más tensos de los últimos años. No por resultados —que han tenido momentos altos— sino por un clima interno que explotó y dejó a la luz un proceso desgastado, fragmentado y sin retorno. El principal responsable es Marcelo Bielsa, un entrenador que llegó envuelto en un aura de “genio”, pero que volvió a repetir los mismos patrones que dejó en todos los clubes donde trabajó: conflictos, ruptura del grupo, desgaste y un final traumático.

Muchos lo vimos desde el momento de su contratación, reconociendo la calidad del profesional pero seguros de que no era la persona ideal para el cargo. Luego, con el ataque y la operación montada por parte de algún ex jugador en confabulación con parte de la prensa rentada de AUF TV, esto cambió y el hincha aurinegro, en su gran mayoría, apoya este proceso, pero por las razones equivocadas.

bielsa y alonso

 

Un liderazgo que terminó rompiendo todo

Bielsa fue contratado como si fuera la mente más brillante del continente. Pero en poco más de un año demostró exactamente lo contrario: no supo gestionar un vestuario, chocó con referentes, expulsó a jugadores sin explicaciones y transformó a la Selección en una usina de chimes. Se comportó como un dictador futbolero. No escucha, no dialoga, no acepta visiones distintas. Y cuando un futbolista piensa diferente, queda afuera. Así, sin más.

La realidad hoy es simple, El grupo está roto, la confianza entre jugadores y cuerpo técnico se terminó y el ambiente parece irrecuperable. Sin embargo el DT no piensa renunciar y la AUF no quiere tomar una decisión que comprometa aún más sus arcas. El problema es que si la base humana está quebrada, ningún proyecto puede sobrevivir. 

 

Un técnico sobrevalorado: mucha conferencia, pocos títulos

Hay una verdad incómoda que en Uruguay casi nadie se anima a decir: Marcelo Bielsa no gana un título de primera división hace 28 años. Sí, 28 años.

Tuvo a disposición una Argentina repleta de estrellas. ¿El resultado? Nada. Ni un título, ni una final, ni un cierre digno.

Su CV real muestra que Bielsa es más un conferencista admirado por cirta parte del periodismo que un técnico ganador.

Su prensa fanática, esa que no le ve defecto alguno y lo cree un filósofo de primera, lo vende como una luminaria mundial, pero la realidad es concreta:
 

Es un entrenador sin títulos, sin coronas, sin pruebas reales de superioridad futbolística.
Habla mejor de lo que dirige.
Confunde con oraciones largas y anécdotas rebuscadas a periodistas que quedan encantados, pero en la cancha las cosas no funcionan como deberían.

 

Como dijo un hincha en redes: “Bielsa es un sofista: te gana un debate, pero no te gana un torneo.”

 

Cuando la derrota se explica con excusas

El mejor ejemplo fue la eliminación ante Colombia en Copa América. Uruguay jugó con uno más durante prácticamente todo el segundo tiempo. ¿Y qué hizo Bielsa?
Cambios de amateur, movimientos ilógicos y un equipo que quedó desordenado.

Después del partido, en lugar de reconocer errores graves, dijo que “el partido fue parejo” y que “no fue determinante jugar con uno más”. Restó mérito al rival y se justificó en ideas abstractas. El discurso de siempre: palabras bonitas para tapar decisiones malas.

 

Pero también hay que ser justos: Bielsa tuvo aciertos

Incluso quienes creemos que su ciclo debe terminar debemos reconocer que también logró cosas buenas.

Mejor campaña en Copa América desde 2011. Uruguay volvió a competir arriba y mostró momentos de gran nivel.

Cuartos en Eliminatorias. Plenamente en zona de clasificación.

Cuarta selección más goleadora del continente. Se mejoró la contundencia ofensiva con muchos jóvenes.

Una defensa sólida. Solo dos goles más recibidos que Argentina, campeón del mundo.

Le ganó a Argentina después de 10 años. Y en su casa.

Le ganó a Brasil después de 22 años. Algo que pocos entrenadores lograron.

Rejuveneció el plantel. Limpió la herencia tóxica de los “sudafricas”, cortó privilegios y ordenó comportamientos.

Clasificó a la Copa del Mundo con Uruguay C (por lesiones y suspensiones) y llegó a jugar el Kike Olivera de 9. Equipo alternativo, resultados positivos.

Enfrentó y expuso a la prensa rentada de AUF TV. No se dejó manejar y no actuó con “compromisos mediáticos”.

 

Conclusión: un técnico contradictorio que llegó a su final

Bielsa representa una paradoja constante: En lo futbolístico tuvo logros. pero en lo humano, destruyó el proceso y no es un DT ganador, es un DT para un momento de recambio y esa etapa está concluída.

Para una Selección, el factor humano siempre pesa más que cualquier sistema táctico. Hoy Uruguay necesita paz, liderazgo, diálogo, reconstrucción y un entrenador que entienda el espíritu de este país. No conferencias eternas ni ego intelectual. La AUF debe actuar ya. Bielsa cumplió su ciclo y lo rompió con sus propias manos.

Si esto no sucede, los jugadores deberían indicarle de frente y con claridad que no quieren seguir trabajando bajo su mandato y si no lo hacen, deberían dejar de filtrar su incomodidad a la prensa. Sea cual sea la resolución, los hinchas de la celeste siempre van a estar y van a alentar.