Diego Aguirre rompió el silencio sobre la crisis de Peñarol: “No me siento tan responsable porque las lesiones nos destruyeron”
- 08/05/26
- Daniel Salcedo

La entrevista de Diego Aguirre deja varias cosas interesantes y confirma algo que en Peñarol ya era evidente hace semanas: el club está atravesando una crisis deportiva, física y anímica completamente fuera de control. Pero también expone una discusión mucho más profunda sobre cuánto de esta situación es producto de la mala fortuna y cuánto es consecuencia de decisiones futbolísticas y estructurales.
Aguirre eligió un camino claro: explicar el contexto. Y en parte tiene razón. La lista de bajas que hoy tiene Peñarol es descomunal para cualquier plantel del fútbol uruguayo. No es normal perder durante el semestre a jugadores como Leonardo Fernández, Eduardo Darias, Eric Remedi, Javier Cabrera, Luis Angulo o Franco González en cadena y durante tantos partidos consecutivos. Tampoco es normal que un entrenador no pueda repetir formación en meses. Eso afecta automatismos, funcionamiento, sociedades y confianza.
El problema para Aguirre es que la explicación médica ya no alcanza para tapar la pobreza futbolística del equipo. Una cosa es entender el contexto y otra muy distinta es justificar todo únicamente desde las lesiones. Peñarol lleva ocho partidos sin ganar, quedó afuera del Apertura mucho antes de tiempo y en la Copa Libertadores está prácticamente eliminado después de hacer apenas un punto de seis como local, justamente el escenario donde históricamente construía sus clasificaciones.
Y ahí aparecen responsabilidades futbolísticas imposibles de ignorar. El equipo perdió identidad. No presiona bien, no genera circuitos, no tiene juego asociado y depende de impulsos individuales o pelotas divididas. Incluso en partidos donde la actitud mejoró, como ante Platense en Argentina, el funcionamiento siguió siendo muy pobre. Peñarol corre, pelea y compite emocionalmente, pero casi nunca juega bien.
Además, varias decisiones tácticas de Aguirre quedaron bajo la lupa durante este ciclo. Cambios constantes de esquema, futbolistas fuera de posición, insistencia con determinados nombres y una idea ofensiva demasiado básica terminaron agravando el panorama. El propio equipo transmite confusión muchas veces dentro de la cancha. Claro, se entiende qe al faltar tantos jugadores titulares, se las tuvo que ingeniar para armar el 11, pero quizás hubiera sido mejor idea dar cabida antes a algún juvenil jugando en su puesto que ponerse creativo.
Sin embargo, hay algo importante en el mensaje del entrenador: los jugadores no parecen haberle soltado la mano. Y eso hoy es probablemente el principal sostén de Aguirre. Contra Platense se vio un equipo limitado, pero comprometido desde la entrega. En un vestuario roto, ese partido se entregaba sin embargo Peñarol, con todas sus carencias, no dio esa señal.
La Libertadores quedó colgando de un milagro y el partido frente a Corinthians puede llegar con Peñarol ya condicionado por el resultado previo entre Platense y Independiente Santa Fe. En general, cuando Peñarol depende de resultados de otros equipos, no se dan. Encima, Aguirre perderá a Lucas Ferreira por suspensión y sigue esperando recuperaciones físicas contrarreloj para armar un once medianamente competitivo.
La sensación general es que Peñarol entró en una dinámica donde todo sale mal. Se lesionan jugadores cuando vuelven, aparecen nuevas bajas cada semana y el equipo perdió completamente la confianza. Incluso futbolistas importantes como Diego Laxalt o Gastón Togni muestran rendimientos muy por debajo de lo esperado de acuerdo a lo que mostraron en otros equipos y la expectativa que generaban cuando llegaron al club.
Aguirre hoy resiste más por historia, espalda y vestuario que por resultados. Aunque él intenta separar responsabilidades diciendo que “no se siente tan responsable” por el contexto que le tocó vivir, la realidad del fútbol siempre termina pasando factura igual. Porque las lesiones explican mucho. Pero no explican todo. De todas formas, mientras siga con fuerzas, lo seguiremos apoyando.