El fantasma que no se fue: Peñarol empata sin goles y prende las alarmas a días del clásico

  • 24/08/26
  • Daniel Salcedo

 

Peñarol empató 0 a 0 con Deportivo Maldonado en el campus fernandino y, aunque el resultado en sí no duele tanto gracias al posterior empate de Racing con Danubio, lo futbolístico sí golpea. En la previa de un clásico, el equipo de Aguirre no pudo sostener el volumen de juego que venía mostrando y se topó con un rival que lo incomodó de principio a fin. No perdimos puntos decisivos, pero perdimos algo más importante a esta altura del semestre: la confianza en que el funcionamiento estaba encaminado.

 

Un punto que puede valer mucho pero que sabe a poco

Deportivo Maldonado fue superior. Lo dice el funcionamiento, lo dicen las situaciones de gol generadas, lo dice que convirtió a Washi Aguerre en la gran figura del partido. El equipo de Diego Aguirre salió con Aguerre en el arco, una línea de 3 jugadores con Franco Romero, Lucas Ferreira y Maximiliano Olivera. Javier Cabrera y  Thiago Espinosa por las bandas, Remedi y Darias en la mitad, 
Leonel Jaime como enganche aunque muchas veces se tiró sobre la banda izquierda, Matías Arezo, Abel Hernández completaron el equipo con el dobe 9. Un once conocido, el mismo que se perfila para el domingo, pero que esta vez no tuvo la fluidez de partidos anteriores. Creo que parte del problema pudo estar en la ausencia del Indio Fernández que da más velocidad a la mitad de la cancha, ya que Remedi se nota un poco fuera de rodaje.

El problema principal no es que Peñarol jugó mal por un rival circunstancial, es que se volvió a ver algo que la hinchada carbonera prefiere no recordar. Ese fantasma de la primera mitad del año, cuando el equipo no generaba nada y apostaba al pelotazo largo, había quedado atrás en las últimas fechas. Contra Maldonado asomó de nuevo, aunque sea por noventa minutos, y eso alcanza para prender una luz amarilla.

 

Lionel Jaime, súper marcado y escalonado, igual se las ingenió

El dato futbolístico más preocupante no es el funcionamiento colectivo, es lo que le hicieron a Lionel Jaime. le armaron una marca escalonada, doblándolo constantemente, y consiguió lo que hasta ahora nadie había logrado con continuidad: sacarlo del partido. La jugada más clara del equipo aurinegro nació igual de sus pies, una habilitación para Arezo, pero fue la excepción y no la regla.

De todas formas ese escalonamiento generaba que siempre quedaran jugadores aurinegros libres para recibir, pero el equipo no tenía la inteligencia para aprovecharlo, en general tocaban atrás con los zagueros o incluso intrascendentente con Washi. 

Que un rival directo, con buen funcionamiento colectivo pero menos plantel, le encuentre la vuelta al principal generador de juego de Peñarol es un asunto para estudiar en la semana corta que queda hasta el clásico. Si Nacional o cualquier otro rival replica esa receta, el equipo necesita un plan B que hoy no se vio en cancha. No puede volverse un equipo 100 por 100 dependiente de Jaime, debe haber otra solución.

 

Las dudas de Aguirre desde el banco

Las variantes tampoco aparecieron. Aguirre eligió a Muhlethaler antes que a Angulo pese a necesitar profundidad por afuera, y la apuesta no rindió. Pudo esto tener que ver con las 4 amarillas del colombiano y que lo reserve para el clásico, pero el partido con Maldonado era igual de importante. Entraron después Brian Barbosa y Diego Laxalt, que según se supo en la semana venía recuperándose bien desde lo físico, y sobre el final, sin margen para cambiar nada, ingresó Batista a los 87 minutos.

No es momento de sacar conclusiones apresuradas sobre el banco, pero sí de preguntarse si el plantel tiene hoy alternativas que realmente muevan la aguja cuando el partido pide otra cosa. Contra Maldonado no las hubo. Y personalmente creo que, para jugar solo el clausura, debería ser suficiente con lo que hay.

 

Aguerre, el salvavidas de una noche gris

Si Peñarol se va de Maldonado con un punto y no con una derrota, hay un solo responsable directo: Aguerre. Tres intervenciones de nivel, una de ellas una tapada increíble con la izquierda para sacar un remate que ya cantaba gol, sostuvieron el resultado. Para un arquero una noche así vale doble. Además entregó su ya clásico show.

Con Romero cumpliendo y Ferreira más exigido en los duelos individuales, el fondo aurinegro también deja tarea pendiente antes del domingo. No parece ua buena idea la línea de 3 si falta Nahuel Herrera. Al pasar a línea de 4 Maldonado tuvo menos chances y quedó menos espacio entre el medio y la defensa. Algo que seguramente Aguirre anotó de cara a lo que se viene.

En conclusión, ningún hincha de Peñarol se va a colgar del alambrado por un empate en Maldonado, pero tampoco hay que esconder la cabeza: el equipo llega al clásico dos escalones por debajo de cómo estaba dos semanas atrás. Seguimos siendo, sin dudas, muchísimo mejores que este Nacional que recién debuta a Carreño y que a duras penas le ganó a Progreso (que jugó gran parte del partido con 10 hombres). Eso no lo discute nadie y el príximo domingo el carbonero debería ganar con contundencia, más allá de que esto es fútbol y los clásicos escapan a toda lógica.

Hay una semana corta para corregir lo que se vio en Maldonado: recuperar los circuitos de juego, encontrarle a Jaime compañía cuando lo marcan doble, y que el banco responda si hace falta. El plantel tiene con qué. Ahora hay que demostrarlo donde más importa.