La AUF y Nacho Alonso tenían razón. Se firmaron los contratos de televisación
- 04/03/26
- Daniel Salcedo

Durante meses —por no decir años— buena parte del ambiente del fútbol uruguayo miró con escepticismo las cifras que se manejaban en torno a los nuevos derechos de televisión. Se hablaba de montos que parecían imposibles para nuestro mercado, de una licitación que supuestamente no iba a prosperar y de un escenario que muchos calificaban como exagerado o directamente irreal. Nosotros estábamos incluídos en esa idea.
Hoy, con los contratos firmados y con la Asociación Uruguaya de Fútbol asegurando ingresos por más de 60 millones de dólares, la realidad obliga a hacer un ejercicio poco frecuente en el fútbol: reconocer que estábamos equivocados.
Lo que parecía utopía, hoy es contrato
Cuando Ignacio Alonso sostuvo públicamente que el fútbol uruguayo podía aspirar a cifras sensiblemente superiores a las que históricamente había manejado, la reacción fue de desconfianza. Es lógico, Alonso no es una persona de fiar dentro del mundo Peñarol por sus actitudes frecuentemente hostiles hacia el club. Se cuestionó la estrategia, se habló de riesgos innecesarios y se puso en duda la viabilidad política y económica del proceso.
Sin embargo, el desenlace es contundente: el nuevo acuerdo eleva los ingresos globales a un nivel inédito para nuestro medio y cambia estructuralmente la ecuación financiera de todos los clubes, incluyendo por supuesto, Peñarol.
El impacto directo en Peñarol
Para Peñarol, el resultado es especialmente significativo. El club, de confirmarse las cifras del reparto previamente negociadas, percibirá aproximadamente 8 millones de dólares anuales y, además, conserva para sí el negocio del merchandising, que bien explotado, en un mediano plazo puede significar otro canal de ingresos importantes.
El contraste es inevitable. La propuesta anterior de Tenfield rondaba los 6 millones de dólares por todo concepto, incluyendo derechos que hoy permanecen en la órbita del club. La diferencia no es menor: es estructural. Además recordemos que esta oferta fue realizada directamente a los presidentes de los equipos grandes, dejando de lado por completo al resto de los equipos y actores que conforman la AUF.
No se trata solo de dos millones más. Se trata de margen financiero, de autonomía comercial y de capacidad de planificación a mediano y largo plazo.
Una relación tirante, pero un acierto innegable
Es público y notorio que Ignacio Alonso ha sido, probablemente, el presidente de la AUF que más distancia institucional ha marcado con Peñarol en los últimos años. Las tensiones existieron, las diferencias fueron profundas y las posturas estuvieron muchas veces en veredas opuestas. Pero una cosa no invalida la otra.
Si el resultado final es un contrato que mejora sustancialmente los ingresos del fútbol uruguayo y fortalece económicamente a los clubes, corresponde reconocer el acierto. Más aún cuando el propio Peñarol es uno de los principales beneficiados.
El desafío que viene
Ahora empieza otra etapa. Más dinero no garantiza mejores decisiones. El desafío será administrar con inteligencia, invertir con criterio y transformar este nuevo escenario económico en crecimiento deportivo e institucional. El fútbol uruguayo necesitaba dar un salto. Muchos dudamos de que fuera posible. Hoy los números están firmados.
Y cuando la realidad supera el escepticismo, lo honesto es decirlo: la AUF y Nacho Alonso, en esta, tenían razón.