Leo Fernández y una evaluación “entreverada” del clásico: lucidez, cansancio y la pelota que “no hace caso”

  • 02/02/26
  • Daniel Salcedo

Leonardo Fernández fue uno de los protagonistas que tomó la palabra tras la victoria clásica de Peñarol en la Supercopa Uruguaya, un partido tan intenso como disputado, que terminó resolviéndose por penales en el Estadio Centenario.

El 10 aurinegro dejó una reflexión honesta y sin vueltas, fiel a lo que fue el trámite del encuentro: friccionado, cambiante y con poco espacio para el juego fluido.

“La evaluación que hago es bastante entreverada porque como todo clásico a veces es bastante difícil el tema del juego. Se va mucho más a la rapidez, a la fuerza. Pero creo que lo importante es que terminamos vencedores”, expresó en zona mixta.

 

El plan de Aguirre, bien interpretado

Fernández destacó el trabajo táctico y la comprensión del plan diseñado por Diego Aguirre y su cuerpo técnico, una de las claves para sostener al equipo incluso en inferioridad numérica.

“Tácticamente entendimos muy bien lo que plantearon Diego y Juan. Lo llevamos a cabo y salió muy bien. Después, en lo ofensivo, hay cositas para mejorar, quedamos capaz con poca gente para atacar”.

Una lectura que coincide con lo visto en cancha: un Peñarol ordenado, solidario y paciente, que priorizó no desarmarse antes que lanzarse sin red.

 

Cansancio, entrega y una definición que no llegó

Consultado por su rendimiento personal, Leo reconoció el desgaste físico del tramo final, aunque dejó en claro que en un clásico no hay margen para aflojar.

“Estaba bastante cansado, con las piernas colapsadas, pero era lo que tocaba. En un partido de estos te descuidas un poco y puede pasar cualquier cosa”.

El gol no llegó, pero estuvo cerca. Y ante el comentario de que “parecía el Leo del 2024”, el volante fue claro:

“También mentalmente estaba bastante lúcido, gracias a Dios. No salió el gol, pero estuvimos cerca”.

 

El chiste con la pelota… y el peso del favoritismo

En el cierre, Fernández dejó una de las frases más distendidas de la noche, al referirse al nuevo balón oficial.

“Tuve que modificar un poco el tema de la carrera porque la pelota no hace caso”, bromeó, con una sonrisa que reflejó alivio y satisfacción.

Sobre el favoritismo que muchos le cargaron a los de La Blanqueada, fue todavía más contundente:

“Precioso. A Peñarol le gusta eso”.

 

El Leo de hoy destaca por personalidad, inteligencia y convicción, pero para poder enfrentar la competencia internacion Peñarol necesita su mejor versión. En este partido Leo fue parte de un Peñarol que entendió cómo jugar el clásico que había que jugar. Tal vez no fue una noche de highlights, pero sí de madurez. Y en partidos así, eso también vale oro. Había que ganar y se ganó. La casa está en orden.