Peñarol dejó escapar un partido increíble y cayó en alargue ante Defensor Sporting

  • 12/04/26
  • Gonzalo Giliotti

Peñarol firmó una de esas derrotas que duelen más por el cómo que por el resultado. Cayó 92-84 ante Defensor Sporting en alargue, en un partido que tuvo controlado durante buena parte del trámite y que terminó escapándose en el cierre.

El aurinegro hizo todo para ganarlo en la primera mitad. Dominó desde el poste bajo, impuso condiciones físicas y encontró respuestas ofensivas claras ante un rival que no lograba acomodarse.

 

Un inicio que ilusionaba

El equipo mirasol arrancó mejor, con peso en la pintura y agresividad defensiva. Con nombres como Federico Soto tomando responsabilidades y el aporte clave de Andrés Ibargüen cerca del aro, Peñarol cerró el primer cuarto arriba 24-16.

En el segundo, la lógica se mantuvo. Más allá de algún intento de reacción del Fusionado —liderado por Facundo Terra—, el aurinegro respondió con jerarquía: triples oportunos, puntos en la pintura y buenas decisiones en ataque para irse al descanso largo arriba 47-37.

 

El quiebre: reacción rival y pérdida de control

El partido cambió en el tercer cuarto. Defensor ajustó, subió la intensidad y empezó a encontrar puntos desde el perímetro y el uno contra uno. Victor Rudd y Elijah Weaver comenzaron a pesar, mientras Terra seguía siendo el motor.

Peñarol, en cambio, perdió fluidez. La ventaja de 14 puntos se evaporó y el rival pasó al frente. El cierre del tercero ya mostraba otro escenario: 63-57 para Defensor y un partido completamente distinto.

 

Un final caótico que llevó al alargue

El último cuarto fue de golpe por golpe. Peñarol logró reaccionar con aportes de Nicola Pomoli y Nicolás Lema, incluso recuperando la ventaja en un momento clave.

Pero el cierre fue desprolijo, cargado de nervios y decisiones discutidas. Hubo protestas, fallos ajustados y una última jugada que pudo ser para cualquiera. El tiro final de Theo Metzger no entró, y el partido se fue al suplementario.

 

El alargue, otra vez el talón de Aquiles

En el tiempo extra, Defensor fue más sólido. Defendió mejor, encontró segundas oportunidades con Néstor Colmenares y tuvo mayor claridad en los momentos decisivos.

Peñarol, en cambio, volvió a mostrar una de sus principales falencias: la dificultad para sostener partidos largos y cerrados. El rival lo cerró mejor y terminó llevándose un triunfo que parecía improbable.

 

Una derrota que deja señales

Más allá del resultado, el partido deja varias conclusiones preocupantes para Peñarol:

  • No supo sostener una ventaja amplia
  • Perdió el control emocional del juego
  • Le costó responder cuando el rival cambió el ritmo
  • Volvió a fallar en el cierre y en el alargue