Peñarol entra en modo reconstrucción: 10 contratos, una reunión clave y un mensaje claro tras un 2025 para el olvido

  • 03/12/25
  • Daniel Salcedo

En Los Aromos ya no hay tiempo para lamentos. La herida de la final perdida en un Parque Central blindado por el sistema todavía arde, pero el club está obligado a mirar hacia adelante. Y si algo quedó claro después del 2025 es que Peñarol no puede volver a cometer los mismos errores, ni adentro ni afuera de la cancha.

Este jueves Ignacio Ruglio y Diego Aguirre tendrán una reunión decisiva para el futuro inmediato del club. Será el primer golpe de timón de una reconstrucción obligada: 10 contratos vencen el 31 de diciembre, varios jugadores se van, otros están en evaluación, y el DT ya prepara una lista de pedidos que definirá qué Peñarol tendremos en 2026.

Lo de este año no alcanzó. Lo vimos todos en el apertura, luego se corrigió parcialmente en el período de pases de mitad de año, pero ya era tarde. Y lo que viene exige jerarquía, plantel largo y decisiones firmes.

diego aguirre

 

Un 2025 que dejó más dudas que certezas

El balance está claro:

– Se perdió la Liga AUF Uruguaya en una final robada, sí, pero que nunca debería haberse dejado depender de un arbitraje.
– Hubo un plantel corto, mal planificado y con demasiadas apuestas fallidas.
– Las lesiones destruyeron medio año, pero también dejaron en evidencia la falta de recambio real.
– El cuerpo técnico, con Aguirre a la cabeza, tendrá que corregir errores propios: cambios a destiempo, insistencias injustificadas y jugadores que no estuvieron a la altura.

Por eso este mercado no es uno más: es el mercado en el que Peñarol tiene que volver a comportarse como Peñarol. No volver a caer en el vicio de traer jugadores libres o ex jugadores de Peñarol que están dispuestos a venir, sino que hay que traer lo que el equipo necesita.

 

La lista negra del 31 de diciembre: quiénes se van, quiénes quedan y quiénes dependen de una charla

Estos son los 10 contratos que caducan en cuestión de días:

Brayan Cortés - Préstamo que vence. Dejó dudas y algunas atajadas. Dependerá del costo y de la visión del DT. No debería seguir.

Gastón Silva - Terminó contrato. Peñarol necesita otra jerarquía para el lateral y la zaga. No debería seguir.

Pedro Milans - No renueva. De las pocas certezas en un año irregular. Una baja sensible.

Damián “Zorro” Suárez - Muy lejos de lo esperado. Un ciclo que se apaga sin pena ni gloria. No debería seguir.

Marco Oroná - Firmó por un año y no debutó. Un capítulo que parece terminar como enpezó; turbio. 

David Terans - Préstamo que termina. La lesión lo sacó de casi toda la definición pero tiene cláusula de extensión. ¿Aguirre lo quiere? Lo sabremos el jueves.

Jaime Báez - Finaliza contrato. No debería seguir.

Héctor “Tito” Villalba - Lesiones, ausencia, rendimiento insuficiente. Termina contrato. No debería seguir.

Matías Arezo - El gran dilema. La opción de compra del 70% es carísima pero siempre es Arezo. No hay otro igual en el medio local. Decisión estratégica de club grande.

Maximiliano Silvera - Termina contrato y se busca renovar. Goles, sacrificio, entrega. De los pocos que sí justifican quedarse. Difícil. 

 

Baja confirmada y dolorosa: Ignacio Sosa

Se va al Red Bull Bragantino. Una pérdida dura: Sosa fue bandera, equilibrio y corazón del mediocampo. Peñarol no tiene hoy un jugador que haga lo que él hace. Habrá que ir a buscarlo afuera.

 

Ruglio + Aguirre: el encuentro que marca el 2026

Este jueves será el primer día real de la reconstrucción:

Se hablará de altas, de bajas, de renovaciones y de perfil de plantel. Peñarol necesita mínimo 6 o 7 refuerzos de jerarquía. No inventos, no apuestas, no parches. Refuerzos reales. Para ganar todo en 2026 y para no depender nunca más de un arbitraje.

Peñarol no puede controlar a Tejera, Dunajec ni a todo el aparato del fútbol uruguayo. Pero sí puede controlar algo: armar un plantel que no dependa de ellos. Porque un Peñarol fuerte, profundo y con jerarquía real gana igual, aún cuando desde arriba quieran otra cosa. La reconstrucción ya empezó. Ahora hay que hacerla bien.