Peñarol ganó en el Franzini jugando con 10 todo el partido y ensayó variantes para la altura

  • 03/05/25
  • Daniel Salcedo

Con un golazo de Leo Fernández a los 77 minutos, Peñarol venció 1-0 a Defensor Sporting en el Estadio Luis Franzini y logró su quinta victoria consecutiva en el Torneo Apertura. Pero más allá del resultado, el equipo de Diego Aguirre sacó adelante un partido complejo, jugado en inferioridad numérica desde muy temprano, y que sirvió como banco de pruebas para lo que viene: el partido por Copa Libertadores en la altura de Cochabamba.

festejo de gol de leo fernandez

La expulsión del brasileño Leo Coelho, a los 8 minutos del primer tiempo por un codazo a Guillermo De Los Santos captado por el VAR, obligó a Aguirre a mover piezas. Contra lo que muchos pensaban, el DT no sacó al juvenil Unpierrez —como lo había hecho en Paraguay— sino que prefirió rearmar el mediocampo y sacrificó a Diego García, un jugador más ofensivo. Así, Peñarol se acomodó con tres volantes: Ignacio Sosa, Rodrigo Pérez y el propio Unpierrez, que hizo un gran partido, lleno de inteligencia táctica, despliegue y decisión.

Pese al hombre de menos, el equipo mostró una intensidad defensiva poco vista en partidos anteriores. La presión alta, que venía siendo una carencia, funcionó mejor, y se notó un compromiso colectivo que puede ser clave en Bolivia, donde el desgaste físico será enorme.

Defensor, por su parte, mostró una versión apagada. Maxi Gómez, figura esperada del equipo violeta, fue bien contenido y terminó exiliado en las bandas. El arquero Martín Campaña tuvo una gran atajada ante él en el primer tiempo, una de las pocas situaciones claras que generaron los violetas. Del otro lado, Kevin Dawson también respondió bien, especialmente ante un mano a mano con Leo Fernández, pero no pudo hacer nada en el tanto decisivo del ex Toluca, que definió con clase tras una buena jugada de Machado.

Además de la anotación, el partido de Leo Fernández dejó señales positivas. Se lo vio más comprometido con la recuperación, incluso yendo fuerte al piso en un par de acciones defensivas. Claro que también mostró su temperamento: discutió airadamente con el árbitro De Armas tras una falta a Sosa, y por poco no se fue expulsado. Pero el talento está, y cuando apareció, bastó un segundo para marcar la diferencia.

También fue importante el trabajo de los laterales, sobre todo Pedrito Milans, que se multiplicó por su banda para compensar el hombre de menos. En cambio, Lucas Hernández, que ingresó en el complemento, volvió a dejar dudas, especialmente en defensa y en una jugada clara de contragolpe que resolvió mal.

En ese contexto adverso, Peñarol no solo sumó tres puntos importantes para seguir liderando el Apertura, sino que encontró una estructura que podría servirle para enfrentar a San Antonio en la altura. Un mediocampo más combativo, una defensa concentrada y un Leo suelto arriba, respaldado por delanteros que corren y ayudan a sostener la presión. Aguirre, que muchas veces había optado por caminos más previsibles, sorprendió para bien. Y el equipo respondió.

No fue brillante, pero fue sólido. Y a veces, para ganar campeonatos y clasificar en la Copa, eso alcanza.