Peñarol recibió ofertas millonarias por Ignacio Sosa y Nahuel Herrera, pero la orden es clara: nadie se mueve hasta diciembre

  • 26/08/25
  • Daniel Salcedo

El club aurinegro confirmó sondeos importantes por dos de sus juveniles más destacados, pero Ruglio y la dirigencia cerraron filas: el objetivo inmediato es ganar la Liga AUF Uruguaya.

Tras la eliminación en Copa Libertadores, Peñarol tiene la mira puesta en conquistar el Uruguayo. Y aunque las vitrinas deportivas son la prioridad, en las últimas horas llegaron ofertas tentadoras desde el exterior por dos jugadores que se transformaron en piezas clave para Diego Aguirre: Ignacio Sosa e Ignacio Herrera.

sosa

Por Ignacio Sosa, Red Bull Bragantino puso sobre la mesa cerca de 3 millones de dólares por el 80% de la ficha. Sin embargo, la cláusula que tenía en su contrato venció antes del Clausura, por lo que el volante campeón del Mundial Sub 20 con Uruguay no puede salir hasta final de temporada. Desde Los Aromos la postura fue contundente: Sosa no se toca.

 

Por Nahuel Herrera, un club importante también acercó un ofrecimiento. El zaguero de 20 años, titular indiscutido y de gran presente en la Copa Libertadores y el Uruguayo, es seguido de cerca por equipos de primer nivel. Incluso el presidente Ignacio Ruglio deslizó su cotización: “no puede ser menos de 7 u 8 millones de dólares”.

 

A pesar de estas tentaciones, la directiva fue clara: nadie se va antes de diciembre. Ruglio fue categórico al hablar con Ovación:

“Hay contratos firmados y nosotros no vamos a vender a nadie al menos hasta diciembre porque el objetivo ahora es ir por el Uruguayo”.

El propio presidente también reconoció que un eventual llamado de Herrera a la selección mayor aumentaría su valor, e insistió en blindar a los juveniles:

“Hay que cuidarlos mucho, blindarlos y entender que en diciembre vamos a decir que vamos por la sexta Libertadores en 2026. La realidad es que tienen todo para triunfar y cambiar sus vidas, pero hoy la prioridad es Peñarol”.

 

Así, mientras llegan sondeos desde Brasil y Europa, la política del club es firme: el Campeón del Siglo no se desarma en medio del campeonato. Primero, la gloria deportiva; después, el balance económico.