Peñarol volvió a rugir: golpe de autoridad ante Biguá y respuesta inmediata tras la caída ante Goes
- 19/11/25
- Gonzalo Giliotti
Peñarol necesitaba una reacción fuerte luego de una semana compleja, con derrota en Plaza de las Misiones y el ruido extradeportivo por las denuncias. Y la respuesta llegó con potencia: victoria 88-69 contra Biguá, mostrando carácter, ejecución y, sobre todo, soluciones claras al problema que lo había desnivelado ante Goes: la defensa en zona.
El equipo de Leandro García Morales cambió la energía, jugó más libre, más decidido, y terminó firmando una de sus mejores actuaciones colectivas de la temporada, alcanzando su séptima victoria para volver a la parte alta de la tabla.
Primer cuarto: defensa, triples y control
Después de un arranque tibio, Peñarol aceleró.
El primer golpe lo dieron los triples de Santiago Vescovi, que desde el principio mostró que estaba para una noche grande (terminó con 5/12). A eso se sumó la presencia dominante de Andrés Ibargüen, que ganó todos los duelos en el bajo y cargó el rebote ofensivo como una máquina.
El parcial 26-15 marcó tendencia: el Carbonero salió a imponer condiciones.
Segundo cuarto: Biguá reacciona, Peñarol sostiene
Biguá ajustó con zona, estrategia que había dañado mucho al aurinegro contra Goes. El Pato encontró puntos en Payovich y en la capacidad de Hassell para generar segundas oportunidades. Llegó incluso a empatar.
Pero ahí apareció un nombre clave: Federico Bavosi, dueño del ritmo, manejador del momento y sostén emocional del equipo. Peñarol recuperó liderazgo, pero Biguá mantuvo el partido apretado.
Tercer cuarto: Nicola Pomoli, el hombre que cambió todo
Si Vescovi fue la figura, Pomoli fue el quiebre.
Contra la zona, el ex Instituto entendió todo: cuándo atacar, cuándo frenar, cuándo descargar. Generó desde el dribbling, forzó ventajas, asistió (terminó con 20 puntos y 7 asistencias) y fue la llave táctica que Peñarol necesitaba para romper la defensa rival.
A eso se sumó Martín Rojas, muy inteligente para leer espacios y castigar cortes.
El aurinegro abrió 10 puntos (67-57) y el partido se empezó a pintar de amarillo y negro.
Último cuarto: dagas de Vescovi y cierre sin sufrir
Un triple de Santiago Calimares y otro de Vescovi —su tiro más importante de la noche— liquidaron cualquier intento de reacción. Ibargüen siguió dominando la pintura (21 puntos, 9 rebotes) y el equipo se soltó definitivamente.
El cierre tuvo incluso un bonus emocional:
la hinchada cantando que vamos a dar la vuelta en el Parque Central, ya sabiendo que la final del fútbol se definirá en cancha visitante.
Peñarol ganó, convenció y mostró que lo del martes fue un tropiezo, no un retroceso.
El aurinegro recuperó básquet, confianza y funcionamiento exactamente cuando lo necesita.
Solucionó su gran problema táctico, recuperó su fluidez ofensiva y tuvo tres figuras en altísimo nivel: Vescovi, Pomoli e Ibargüen.
La reacción llegó rápido.
Y Peñarol, una vez más, demuestra que sabe levantarse.
