Estadio Centenario
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Ciudad:
Montevideo -
Capacidad:
60235 personas -
Equipo locatario:
Selección Uruguaya -
Conocido cómo:
Centenario

El Estadio Centenario es mucho más que un escenario deportivo: es un verdadero templo del fútbol mundial. Construido en tiempo récord para albergar la primera Copa del Mundo de 1930, fue inaugurado el 18 de julio de ese mismo año, coincidiendo con la Jura de la Constitución. Ese día, la Celeste debutó en su Mundial con triunfo 1-0 ante Perú, en un césped que todavía estaba fresco tras jornadas de braseros y estufas eléctricas utilizadas para secar el piso.
El proyecto fue diseñado por el arquitecto Juan Antonio Scasso y su construcción demandó un esfuerzo colosal: se excavaron 160.000 metros cúbicos de tierra, se utilizaron 14.000 metros cúbicos de cemento armado y se colocaron 200.000 panes de césped en la cancha. Todo esto en apenas seis meses de obra, entre febrero y julio de 1930, para levantar el estadio que se convertiría en la sede principal del torneo y en un símbolo eterno para Uruguay y el mundo.
Por su importancia histórica, el Centenario fue declarado por la FIFA “Monumento Histórico del Fútbol Mundial” el 18 de julio de 1983, siendo hasta hoy la única construcción en todo el planeta en recibir tal distinción. Su administración está en manos de la Comisión Administradora del Field Oficial (CAFO), integrada por la Asociación Uruguaya de Fútbol y la Intendencia de Montevideo.
Las tribunas y su significado
Cada sector del Centenario guarda un homenaje a las grandes gestas de la Celeste:
- Colombes, al norte, recuerda la ciudad francesa donde Uruguay ganó el oro olímpico en 1924.
- Ámsterdam, al sur, remite al segundo oro olímpico, conquistado en 1928.
- Olímpica, en el lateral, homenajea justamente esos triunfos que pusieron al país en la cima del deporte mundial.
- América, frente a la Olímpica, es la más moderna y alberga el Palco Oficial, los palcos VIP y el sector destinado a la prensa.
El Museo del Fútbol
Debajo de la Tribuna Olímpica se encuentra otro tesoro: el Museo del Fútbol, inaugurado en 1975 y remodelado en 2004. Ocupa unos 3.000 metros cuadrados y conserva el patrimonio más valioso de la historia futbolística uruguaya y sudamericana. Allí se exhiben camisetas, trofeos, banderas y objetos de los títulos más gloriosos: las medallas de oro olímpicas, las Copas del Mundo de 1930 y 1950, y recuerdos de capitanes legendarios como José Nasazzi y Obdulio Varela. También se pueden ver elementos vinculados a las Copas Libertadores ganadas por Peñarol y Nacional, además de un archivo único sobre campeonatos locales y continentales.
Un estadio vivo
Más de nueve décadas después de su inauguración, el Centenario sigue siendo escenario de partidos de la selección uruguaya, finales locales e internacionales y eventos que trascienden al fútbol. Además, en su interior funciona la Escuela Nº 100 y, junto a la Torre de los Homenajes, se conserva la piedra fundacional colocada en julio de 1929.
El Estadio Centenario no es solamente un recinto deportivo: es el lugar donde el fútbol mundial echó a rodar su historia, y donde cada visitante puede sentir, en sus tribunas y en su museo, la herencia de una pasión que hizo de Montevideo la capital del balompié planetario.

Partidos del Club Atlético Peñarol en el Centenario
Primer clásico
El primer clásico que se jugó en el Centenario finalizó con victoria para Peñarol por dos goles a cero. Sucedió el 7 de agosto de 1932.
Peñarol gana la intercontinental
El mítico escenario recibió el 19 de Setiembre de 1961 el tercer partido de la final intercontinental entre Peñarol y Benfica. El encuentro supuso el primer título del mundo para los aurinegros, que ganaron 2-1 con goles de José Francisco Sasía.
Peñarol gana su segundo Quinquenio de Oro
El 12 de Noviembre de 1997 Peñarol lograba derrotar a Defensor Sporting por 3 a 0 en la gran Final del Campeonato Uruguayo y conquistaba su quinto título de manera consecutiva, logrando así el segundo 'Quinquenio de Oro' en la historia de nuestra gloriosa institución. Ese día el Estadio Centenario lucía sus tribunas repletas.