Alfredo García cruzó a Aguirre y lo tildó de estar gaga: una falta de respeto injustificable

  • 10/04/26
  • Daniel Salcedo

El empate de Peñarol en Bogotá dejó mucho para analizar desde lo futbolístico. Pero lo que no se puede dejar pasar es el nivel de algunas críticas que cruzan la línea y caen directamente en la falta de respeto.

Las declaraciones de Alfredo García tras el partido ante Independiente Santa Fe son un claro ejemplo de eso. Cualquier comunicador debería de ser respetuoso, pero más si pretende ser, ni más ni menos, que el próximo presidente del club. No se trató de un análisis duro o exigente —algo totalmente válido en el mundo del fútbol—, sino de agravios personales hacia Diego Aguirre, un entrenador que, más allá de aciertos y errores, es parte de la historia grande del club.

Hablar de “gaguismo” para referirse al técnico no es una crítica futbolística: es un ataque directo. Es descalificar desde lo personal, intentando instalar una imagen de incapacidad que no solo es injusta, sino también profundamente irrespetuosa. Ninguno de nosotros estuvimos en banco con Aguirre para saber qué motivo tenía para realizar los cambios que realizó y pensar, como primera opción que está gaga, es como mínimo de mala leche.

García fue más allá incluso, responsabilizando a Aguirre por una eventual lesión de Leo Fernández y afirmando que “sin Arezo hoy Peñarol perdía”, algo imposible de comprobar, en un intento de reducir todo el análisis del partido a individualidades y errores puntuales. También cuestionó decisiones tácticas y nombres propios, insistiendo una vez más con jugadores como Togni o Escobar en un tono más cercano al destrato que al análisis.

Pero hay algo que parece perderse en este tipo de discursos: dirigir a Peñarol no es un experimento ni una improvisación. Aguirre no es un técnico más. Es un símbolo. Un hombre que conoce el club, que lo ha llevado a lo más alto y que entiende mejor que nadie lo que significa ponerse el buzo aurinegro. Ya hemos tenido en el pasado cercano experimentos con otros DT que salieron desastrozamente mal. 

¿Se le puede cuestionar? Claro que sí. El rendimiento de algunos futbolistas, las decisiones dentro del partido o incluso los planteos tácticos son materia de debate. Pero hay una diferencia muy clara entre criticar y faltar el respeto.

Cuando García dice que en la charla técnica “no hay ningún tipo de indicación” o que ser técnico “no es solamente sacar y poner jugadores”, no solo simplifica el trabajo de un cuerpo técnico profesional, sino que además omite que la pausa de rehidratación no tiene como finalidad dar ninguna charla técnica, son apenas un par de minutos para hacer algún ajuste muy menor. Reducir o juzgar el trabajo de Diego a frases sueltas escuchadas en una pausa de hidratación es, cuanto menos, liviano.

En otro momento de su alocución y en complicidad con el mensaje de un seguidor afirmo que "hay algo que no cierra de Hay algo que no cierra de Aguirre". Para luego deslizar, en forma de pregunta, sin afirmarlo: ¿la gente piensa que tiene que haber algo más que que solamente un cambio táctico? Todo esto, nuevamente por el cambio de Arezo y por no sacar a Leo. La intención era clara y artera, pero no prosperó. 

También me resulta llamativo el ensañamiento con determinados futbolistas, como Leo Fernández, a quien tilda de egoísta y de estar “endiosado” por el mismo Diego Aguirre, responsabilizando al DT por su rendimiento. Otra vez, el análisis cae en lo superficial, sin contemplar contextos, momentos ni responsabilidades compartidas.

Este tipo de declaraciones no suman. No construyen debate. No elevan el nivel de discusión. Al contrario: lo empobrecen. Pero es lo que muchos hinchas quieren escuchar cuando se pierden puntos, un análisis superficial que se base en buscar un culpable y golpearlo cuanto más tiempo mejor, mientras se cosechan las donaciones. 

En un momento donde Peñarol pelea en un contexto internacional exigente como la Copa Libertadores de América y además pelea el liderazgo del Torneo Apertura, lo que menos necesita Diego es este tipo de ataques desmedidos hacia su persona, que han demostrado sobradamente su compromiso con el club.

Se puede —y se debe— exigir más. Pero siempre desde el respeto. Porque cuando se pierde esa línea, ya no se está opinando de fútbol: se está atacando gratuitamente. Y a los ídolos de Peñarol, se los discute. Pero jamás se les falta el respeto.