Josema desafió a los acusadores de Nández, que lo único que hicieron fue empeorar el ambiente
- 30/05/26
- Daniel Salcedo

La polémica por la ausencia de Nahitan Nández de la lista de Uruguay para el Mundial sumó un nuevo capítulo con las declaraciones de José María Giménez. El capitán de la selección salió públicamente a defender a su compañero y lanzó un desafío directo a quienes instalaron la versión de que el futbolista "fue para atrás" en el partido ante Estados Unidos.
"El que tenga alguna de esas barbaridades con información, que venga y me las diga", expresó Josema en el Aeropuerto de Carrasco, visiblemente molesto por las versiones que circularon en los últimos días.
Y es que el centro de la discusión no pasa solamente por la ausencia de Nández en la convocatoria de Marcelo Bielsa. Lo verdaderamente grave es que desde determinados espacios mediáticos se impulsó una acusación extremadamente delicada sin presentar una sola prueba, de hecho durante meses a nadie se le ocurrió decir semejante disparate.
El difusor de esta teoría fue José María Sanz, desde el canal "La Locura de Bielsa", quien sostuvo que la exclusión del lateral respondía a conflictos internos y a situaciones ocurridas dentro del grupo. Dijo que alguien del cuerpo técnico, que supongo le filtrará información al youtubber, lo habría comentado. La versión fue tomando fuerza en determinados círculos hasta desembocar en una acusación todavía más fuerte: que Nández habría jugado deliberadamente en contra de los intereses de Uruguay en el encuentro frente a Estados Unidos.
Eslo luego fue difundido por el resto del ecosistema bielsista con sendos videos repitiendo la misma teoría. Sin embargo, hasta el día de hoy, no apareció una sola evidencia que respalde semejante afirmación.
No hay imágenes, no hay testimonios identificados, no hay documentos como ser métricas, no hay declaraciones de protagonistas ni elementos verificables que permitan sostener una acusación de tal magnitud. Lo único que existe son versiones y especulaciones repetidas hasta intentar convertirlas en hechos, hechos muy convenientes para algunos.
Por eso las palabras de Giménez tienen un peso especial. No solo porque es el capitán de la selección, sino porque convive diariamente con los futbolistas señalados y conoce de primera mano la interna del grupo.
"Si pedís los datos físicos del partido contra Estados Unidos, fue de los que más corrió", recordó el zaguero. Y fue todavía más contundente al afirmar que ningún integrante del plantel sería capaz de actuar contra la selección uruguaya.
"Nahitan ni ninguno de mis compañeros sería capaz porque no es nuestra identidad. Ninguno se planteó ni se plantearía en la vida ir para atrás en la selección, porque la selección está por encima de todo", sostuvo.
Resulta llamativo que mientras Giménez pone su nombre, su trayectoria y su responsabilidad como capitán sobre la mesa para defender a un compañero, quienes impulsaron las acusaciones continúan sin presentar pruebas concretas que las respalden.
La situación también deja en evidencia otro aspecto. Desde algunos sectores existe una permanente necesidad de proteger la figura de Marcelo Bielsa frente a cualquier cuestionamiento. Bajo esa lógica, el bochornoso 0-5 sufrido por Uruguay habría dejado de ser una responsabilidad colectiva o una consecuencia de decisiones futbolísticas para transformarse en una supuesta conspiración interna de jugadores.
La teoría puede resultar atractiva para quienes buscan exonerar al entrenador de toda responsabilidad, pero sigue chocando con un problema elemental: es falso y daña la imágen de un jugador que siempre ha rendido en la selección.
Mientras tanto, el único que dio la cara fue el capitán de Uruguay. Y lo hizo para defender el honor de un compañero que, más allá de estar o no convocado, sigue esperando que quienes lo acusaron, es decir parte del cuerpo técnico a través de sus voceros digitales, presenten las evidencias que aseguran tener.