Catino se bajó: el caso Romero destapó la interna y Peñarol pierde a su secretario general

  • 01/07/26
  • Daniel Salcedo

 

Peñarol volvió a mostrar la interna a la luz del día. Rodolfo Catino presentó su renuncia al cargo de secretario general y lo hizo sin vueltas: habló de "razones estrictamente institucionales" y de una decisión "profundamente meditada". Según su propio comunicado, el motivo fue que el presidente Ignacio Ruglio lleva los temas al Consejo Directivo solo para que tomen conocimiento y no para debatirlos.

 

El detonante: Franco Romero

El nombre propio de esta crisis es Franco Romero. El zaguero de 31 años rescindió su contrato con Montevideo City Torque para sumarse a los entrenamientos de Peñarol esta misma semana. Deportivamente, un refuerzo más para una defensa que lo necesita. Pero Catino puso el foco en otro lado: aseguró que la incorporación nunca fue tratada formalmente por el Consejo Directivo, pese a que existía un acuerdo explícito de que los fichajes de este período debían pasar primero por ese ámbito.

Ahí está el quid de la cuestión. No se discute si Romero suma o no. Se discute cómo se tomó la decisión, y eso pega directo en la forma de gobernar del presidente.

 

Una crítica que venía de antes

Lo de Romero fue la gota que rebalsó el vaso, no el origen del problema. En su comunicado, Catino fue durísimo con el funcionamiento institucional: dijo que intentó desde adentro fortalecer el rol del Consejo Directivo y que no lo logró. Habló de un Consejo convocado muchas veces solo para "tomar conocimiento" de decisiones ya resueltas, en lugar de discutirlas antes. Y fue todavía más filoso: "el presidente debe conducir dentro del marco institucional, no por encima de él".

Para cualquier hincha que sigue de cerca la vida institucional carbonera, esto no es nada nuevo. Peñarol tiene un historial de tensiones entre la presidencia y el Consejo Directivo, entre la urgencia deportiva y los tiempos institucionales. Lo distinto acá es que alguien con un cargo de peso decidió no acompañar más ese modo de funcionar y lo dijo puertas afuera.

 

Se va del cargo, no del club

Catino fue cuidadoso en marcar una diferencia importante: se baja del cargo de secretario general, pero no se va de Peñarol ni deja el Consejo Directivo. Algo similar a lo que hizo en su momento Evaristo González. Dijo que va a seguir defendiendo al club "con la misma convicción de siempre", poniendo por delante su historia, sus socios y su institucionalidad. 

 

Esto no es un tema menor ni algo que se resuelve con un comunicado. A fin de año hay elecciones presidenciales en Peñarol, y esta renuncia entra directo al tablero político del club justo cuando arranca la previa. Como hincha, lo que más duele no es el fichaje de Romero ni la salida de un dirigente puntual: es la sensación repetida de que las decisiones importantes se toman entre pocas personas y después se comunican al resto como hecho consumado. Peñarol es de sus socios y su fuerza institucional también se juega en esto. Que el Consejo Directivo funcione como corresponde no es un capricho burocrático, es parte de lo que nos hace grandes. Ojalá esta renuncia sirva para algo más que un titular de una semana.