Escándalo en el Clásico: funcionario de CAFO cobró $50.000 para ayudar a hinchas de Nacional a ingresar bengalas y banderas prohibidas

  • 13/11/25
  • Daniel Salcedo

La Justicia uruguaya confirmó lo que durante meses fue apenas un rumor indignante: un funcionario de CAFO cobró $50.000 para facilitar el ingreso de pirotecnia y banderas no permitidas a la Tribuna Colombes, durante el clásico entre Nacional y Peñarol por la final del Torneo Intermedio. Aquella jornada terminó con un policía gravemente herido por una bengala náutica disparada desde el sector blanco, un hecho que dejó secuelas permanentes y que marcó un antes y un después en materia de seguridad en el fútbol uruguayo.

violencia de los hinchas de nacional

Según la investigación de Fiscalía, el trabajador —encargado de limpieza y mantenimiento en el Estadio Centenario— escondía bolsos con pirotecnia en lugares estratégicos para eludir los controles policiales. El dinero fue pagado por tres hinchas de Nacional, de los cuales dos confesaron su participación y llegaron a un acuerdo abreviado con la Justicia.

Todos ellos fueron condenados por los delitos de asociación para delinquir y estrago, recibiendo penas de 13 meses de prisión sustituidos por libertad a prueba, además de trabajo comunitario, presentación semanal en comisaría y su inclusión en la lista negra de personas impedidas de asistir a espectáculos deportivos. Un cuarto implicado, también hincha tricolor, fue formalizado con arresto domiciliario total por 180 días con tobillera electrónica, al no reconocer su participación.

Desde CAFO, su presidente Gonzalo Trabal se mostró “sorprendido y profundamente decepcionado”, señalando que “es un día muy triste para la institución”. Sin embargo, su defensa pública del personal tras el clásico genera todavía más interrogantes: en su momento había asegurado que era “imposible” que la pirotecnia hubiera entrado al Centenario con complicidad interna.

 

Indignación en el mundo Peñarolense

En filas aurinegras, la indignación es total. Lo sucedido no solo demuestra la gravedad del operativo de complicidad entre hinchas de Nacional y un funcionario del estadio, sino que también reabre el debate sobre la seguridad y la igualdad de trato entre instituciones.

Aquel día, la parcialidad carbonera era el blanco de las bengalas disparadas desde Colombes, una de las cuales impactó a un efectivo policial que permaneció varios días en CTI y cargará con secuelas de por vida. El hecho, que algunos intentaron minimizar, confirma la existencia de una red organizada por delincuentes vinculados al club albo para burlar los controles y poner vidas en riesgo.

El reclamo desde el mundo aurinegro es claro: debe haber sanciones ejemplares. No se trata de un simple exceso de hinchas: se trata de corrupción, violencia planificada y una connivencia que no puede volver a repetirse. Peñarol y su gente exigen justicia, porque el fútbol uruguayo no puede naturalizar que un clásico termine con un policía herido y una trama de encubrimiento detrás de una tribuna.