Ignacio Oviedo: entre el periodismo, la producción y la libertad de decir
- 26/03/26
- Andrés López

Ignacio Oviedo es, ante todo, periodista deportivo. Pero quedarse solo con esa definición sería incompleto. Su recorrido lo encuentra también como productor de contenidos, rol que reconoce como una de sus grandes pasiones, aunque siempre con el periodismo como motor principal.
Actualmente se desempeña en radio, televisión —formando parte del equipo deportivo de Canal 12— y lidera su propio proyecto, DaleQueVa Deportes, una propuesta que nació en el interior, creció hasta instalarse en Montevideo y hoy tiene presencia diaria en radio. En paralelo, encontró en plataformas como YouTube un espacio de libertad: un lugar donde volcar contenido sin depender de estructuras tradicionales ni lineamientos editoriales.
En esta nota hablamos de todos los temas importantes, la selección, Peñarol, los derechos de TV y mucho más.
La selección, Bielsa y un proceso en discusión permanente

La llegada de Marcelo Bielsa a la selección uruguaya cambió definitivamente la forma en que los uruguayos percibimos a nuestra selección. Sin embargo, lejos de ver un proceso sólido, Ignacio marca desde el inicio una postura clara y que compartimos: no se identifica un proyecto concreto desde la asunción del entrenador.
Según su análisis, el ciclo ha estado atravesado por decisiones difíciles de explicar. Habla de convocatorias controversiales, con futbolistas que —desde su mirada— no estaban en nivel para ser citados, mientras otros con rendimientos sostenidos en sus clubes quedaron sistemáticamente afuera. Esa falta de coherencia, entiende, terminó impactando directamente en el rendimiento colectivo.
En ese sentido quedan relativizados los puntos altos del proceso que mencionan siempre los más acérrimos defensores de Bielsa: los buenos resultados ante Brasil y Argentina, para él, no marcan una tendencia, sino que son hechos aislados dentro de un contexto general de baja competitividad.
No identifiqué nunca un proyecto concreto desde que está Bielsa. Hubo durante todo el transcurso convocatorias controversiales, jugadores sin nivel que están y estuvieron en ellas, como Kike Olivera, Fiermarin, Marichal y etc… dejando jugadores afuera que durante un tiempo prolongado vienen haciendo bien las cosas en su club, como Merentiel, Torreira, Arambarri, etc…
La controversia en las decisiones, llevaron a que no seamos competitivos y solo hayamos tenido dos buenos partidos con Brasil y Argentina, que son hechos aislados.
“El problema no es el vestuario, es Bielsa”
Una de las frases más fuertes de Oviedo aparece cuando hablamos del clima interno de la selección. Frente a la idea instalada de un vestuario pesado y conflictivo, su visión es completamente distinta:
el vestuario no es complicado, el complicado es Bielsa.
Sostiene que los conflictos han sido una constante en la carrera del entrenador, con la excepción de su paso por el Athletic de Bilbao, y que Uruguay no escapa a esa lógica.
Pero además introduce un elemento más profundo: una lectura política de la llegada del técnico. Según su interpretación, la dirigencia de la Asociación Uruguaya de Fútbol logró con Bielsa un objetivo que iba más allá de lo deportivo: desplazar a referentes históricos del grupo para evitar conflictos de intereses en negociaciones clave, como derechos de imagen y televisión.
El vestuario no es complicado, el complicado es Bielsa. Ha tenido problemas en todos los lugares que estuvo, a no ser la excepción del Bilbao. Desde mi interpretación, la dirigencia logro el objetivo con Bielsa, que era político. Sacar los referentes para no tener problemas de intereses en la negociación de la camiseta y derechos de TV.
El lamentable quiebre del proceso Tabárez
Para Oviedo, el origen de los problemas actuales no puede analizarse sin mirar hacia atrás.
Marca como punto de ruptura la disolución del grupo que se había consolidado durante el ciclo de Óscar Tabárez.
Desde su visión, ese quiebre generó consecuencias que luego se trasladaron al campo de juego. “Los problemas internos repercuten en la puesta en escena”, es la idea que atraviesa su análisis.
En ese contexto, interpreta las declaraciones de Luis Suárez como un intento de exponer lo que estaba ocurriendo puertas adentro. Remarca un punto clave: nadie desmintió lo que se dijo, lo que para él refuerza la existencia de conflictos reales.
El problema nace desde adentro, cuando se rompe el grupo formado durante años en el proceso Tabarez. Como todo en la vida, los problemas internos repercuten después en la puesta en escena (fútbol). Haciendo referencia a Suarez, al estar afuera y no pagar una represalia de ser quitado de los convocados, como le paso a Canobbio, trató de contar lo que estaban viviendo sus compañeros, que es el hecho importante realmente, nadie desmintió las cosas mencionadas y problemas reales.
Bielsa y su idea: ¿convicción o rigidez?
De cara al Mundial, Oviedo no duda en marcar lo que considera un problema central: la falta de adaptación del entrenador.
Define la propuesta de Bielsa como “fundamentalista” y sostiene que, hasta ahora, no ha dado resultados. A partir de ahí, plantea una idea clara:
un hombre es sabio cuando reconoce sus errores y cambia.
Desde esa lógica, entiende que el técnico debería modificar su enfoque si pretende que Uruguay sea competitivo.
Un hombre es sabio cuando reconoce sus errores y cambia, hoy lo de Bielsa y esa idea fundamentalista, no dio resultados… por ende tiene que cambiar, si no lo hace va a ser muy probable que no nos vaya bien.
El Mundial como vara definitiva
Cuando se proyecta el rendimiento en la Copa del Mundo, Oviedo fija un piso alto, acorde a la historia de Uruguay.
Considera que alcanzar los cuartos de final puede ser aceptable, aunque introduce un matiz importante: dependerá del camino. No es lo mismo cómo se llega que simplemente llegar.
Sin embargo, agrega un factor que atraviesa toda su evaluación: el costo del entrenador. Bielsa, señala, es un técnico caro, y por eso mismo eleva la exigencia.
Su conclusión es contundente:
- Llegar a cuartos puede ser aceptable, pero discutible.
- Quedar por debajo de esa instancia sería un “fracaso absoluto”.
Incluso va más allá y deja una postura fuerte sobre el presente: entiende que Bielsa debió haber dado un paso al costado tras hacerse públicos los conflictos con los jugadores.
Bielsa debió irse solo al escuchar los problemas de los jugadores para con él. Llegar a cuartos de final es aceptable dependiendo el camino, Bielsa es bastante caro para llegar solamente a cuartos de final, menos de cuartos de final es FRACASO absoluto.
Peñarol: poder, aislamiento y una interna sin conducción clara

Al trasladar el análisis al presente de Peñarol, Ignacio Oviedo deja en claro que no es un periodista de opiniones tibias. Su diagnóstico es directo: el club ha sufrido una involución en el plano político.
Según plantea, esa caída no es casual, sino consecuencia de la estrategia adoptada por la actual conducción. Apunta específicamente a Ignacio Ruglio, a quien le cuestiona la forma en que se ha vinculado con el resto de los actores del fútbol uruguayo.
Oviedo entiende que la lógica fue equivocada desde el punto de partida: en lugar de construir alianzas, se optó por una política de confrontación generalizada. “En todos los ámbitos hay buenos y malos”, desliza, pero sostiene que en este caso se eligió considerar a todos como adversarios, rompiendo así los canales de diálogo con los espacios de poder.
La consecuencia, según su mirada, es grave: Peñarol quedó aislado. Y va un paso más allá al señalar que esta postura no respondió al beneficio institucional, sino a decisiones personales del presidente. En ese sentido, es tajante al afirmar que Ruglio “pensó en sus guerras y no en el bien de la institución”, y que su rol debería haber sido, justamente, el de buscar ventajas para el club, algo que —según Oviedo— “nunca ocurrió”.
Hubo una involución por desinteligencia de la política adoptada. En todos los ámbitos, hay uno bueno y otro malo, en la política adoptada por Ruglio, hicieron todos de malos y eso llevó a que se rompan todas las vías de acercamiento con el poder, siendo un error MUY GRAVE. Ruglio pensó en sus guerras y no en el bien de la institución que representa, en su lugar tiene que buscar el beneficio de su club, cosa que NUNCA lo hizo.
Un Peñarol sin peso en la toma de decisiones
Históricamente protagonista en la política del fútbol uruguayo, Oviedo sugiere que hoy Peñarol ha perdido capacidad de incidencia.
Vuelve a poner el foco en la estrategia de confrontación: entiende que no se puede estar de acuerdo con todos los actores, pero advierte que romper todos los puentes implica quedarse sin herramientas. Desde su visión, eso fue exactamente lo que ocurrió.
Incluso menciona un elemento concreto para reforzar su postura: asegura que Ignacio Alonso, a quien define en términos muy duros —“un dictador en sentido figurado”—, ofreció en su momento varios nombres para integrar espacios de decisión dentro de la estructura del fútbol uruguayo. Según Oviedo, esas posibilidades fueron rechazadas por la dirigencia aurinegra.
Ese tipo de decisiones, sostiene, terminan teniendo consecuencias directas: menos influencia, menos capacidad de negociación y más dificultades para resolver problemas.
Ruglio adopto la postura de ser opositor a todos los actores. Uno puede no estar de acuerdo, pero no puede romper todos los puentes, en ese caso te quedas sin soluciones a los problemas, esto se dio ya que Ruglio puso en duda la honorabilidad de todos los involucrados. Esas acciones terminan perjudicando a Peñarol por caprichos personales del presidente. Alonso que ha sido en mi consideración y en un sentido figurado, el dictador en AUF, en su momento ofreció mas de 3 nombres considerables para ocupar lugares importantes desde adentro, donde Ruglio lo negó.
Elecciones: fragmentación e incertidumbre
En un año electoral, el panorama político del club no parece claro aún. Oviedo describe una interna abierta, sin liderazgos claros ni candidatos consolidados. Considera que aún falta tiempo y que pueden aparecer nuevas figuras, lo que refuerza la idea de un escenario en construcción.
Dentro de los nombres que circulan, menciona a Marcelo Solomita como uno de los perfiles más coherentes en términos discursivos. Sin embargo, marca un límite importante: entiende que todavía no tiene el recorrido suficiente para posicionarse como una figura fuerte dentro de la política del club.
La lectura de fondo es clara: no hay hoy una conducción alternativa.
Hoy Peñarol no tiene un candidato claro para las próximas elecciones, creo que falta mucho tiempo y alguien más va a aparecer. El mas coherente viene siendo Solomita, pero no veo que sea un candidato, le falta tiempo como dirigente para ir forjando la personalidad.
Alfredo García, bajo la lupa
Consultado puntualmente por Alfredo García, Oviedo vuelve a mostrarse categórico.
Cuestiona su credibilidad, señalando una contradicción entre su discurso y sus acciones: critica la mentira, pero incurre en ella. Además, pone el foco en su cercanía con sectores vinculados a la AUF, particularmente con Ignacio Alonso, quien hoy en día es el principal adversario de Peñarol.
También introduce otro elemento que considera determinante: el desconocimiento absoluto de la interna del club. Para Oviedo, no conocer “los pasillos del Palacio Peñarol y de Los Aromos” es una debilidad importante a la hora de aspirar a un rol de conducción.
Desde esa perspectiva, no lo ve como una opción real para presidir una institución de la magnitud de Peñarol.
Considero que el socio de Peñarol es inteligente y se ha dado cuenta de que una persona que critica la mentira, pero miente, que se quiere asociar con el máximo enemigo actual de Peñarol que es Alonso, no es considerado como candidato a ser presidente de una institución tan grande como Peñarol, no conoce los pasillos internos del palacio Peñarol y de Los Aromos.
Cuando le consulto su opinión sobre un tema que expuso el propio Ignacio Ruglio, referido a financiación a algunos Youtubbers para bajar línea sobre algunos temas, respondió sin medias tintas:
“Siempre lo hubo, lo va a haber y no se va a extinguir esa parte.”
Y en parte, a pesar de ser inmoral, en un escenario donde los medios digitales ganan cada vez más terreno, la posible incidencia política en la generación de contenido parece algo obvio. La frase, sin matices, abre una lectura más amplia sobre el vínculo entre comunicación, poder e intereses dentro del fútbol uruguayo. También puede explicar mcuho de lo que oímos y leemos en redes.
El análisis de Oviedo sobre Peñarol deja una idea central interesante, el club no solo compite en la cancha, sino también en un escenario político donde —según su mirada— ha perdido mucho terreno. Y en ese contexto, las decisiones tomadas en los últimos años no solo no fortalecieron su posición, sino que terminaron generando aislamiento, pérdida de influencia y un futuro electoral abierto e incierto.
Derechos de TV: un negocio millonario sobre un producto débil

Al meterse en uno de los temas estructurales del fútbol uruguayo, Ignacio Oviedo plantea un análisis que va más allá de los números y apunta directamente al modelo.
De entrada, reconoce que los montos obtenidos en la venta de los derechos de televisación sorprendieron. Sin embargo, rápidamente introduce una condición clave: la sostenibilidad del negocio no está garantizada.
Para Oviedo, todo depende de una transformación profunda del producto fútbol uruguayo, algo que —según su mirada— no parece viable en el contexto actual. Y ahí vuelve a aparecer la figura de Ignacio Alonso, a quien responsabiliza por la falta de cambios estructurales.
Un reparto que perjudica a los clubes
Uno de los puntos más críticos de su análisis está en cómo se distribuye el dinero.
Oviedo sostiene que el reparto actual no solo es injusto, sino que termina afectando directamente a los clubes. Propone un modelo completamente distinto, donde todos los grupos de interés —mutual, Asociación Uruguaya de Fútbol y otros actores— reciban apenas un 1,5% a distribuir entre ellos.
Desde su perspectiva, lo que ocurre hoy es exactamente lo contrario: múltiples actores buscando quedarse con una porción mayor del negocio, lo que reduce significativamente el ingreso que finalmente llega a los clubes.
La consecuencia es clara: menos recursos para quienes sostienen el espectáculo.
Los montos sorprendieron a todos, son sostenibles si el modelo de Liga cambia, cosa que en las manos de Alonso no va a ser posible. Tenes que tener un producto atractivo, con gente capacitada en todos lados y no solo por vínculos políticos, como hasta el momento. El reparto para TODOS los grupos de interés, debería de ser el 1,5% para repartir entre ellos, muy distinto a lo que está sucediendo… donde todos quieren una parte más grande de la torta y eso significa menos plata para los clubes.
Un producto que no resulta atractivo
Más allá del reparto, Oviedo pone el foco en un problema de fondo: la debilidad del producto. Plantea que el fútbol uruguayo, en su estado actual, no resulta atractivo. Y no lo reduce a lo deportivo, sino que identifica una serie de factores estructurales que condicionan su desarrollo:
- Grandes diferencias entre clubes
- Falta de seguridad en los estadios
- Altos costos de producción para televisar los partidos
Para Oviedo, esto expone un problema mucho más profundo que el de los contratos o las cifras
El problema es mucho mayor a lo futbolístico. Hoy el producto no es atractivo, la diferencia entre clubes es muy grande, no hay seguridad en los escenarios deportivos, costos muy altos en la realización de los partidos, y son todos factores que perjudican al fútbol y a los clubes.
Balance económico vs. proceso cuestionado
A la hora de hacer un balance del proceso de venta de los derechos, su postura vuelve a ser dual. Por un lado, reconoce que en términos económicos el resultado es positivo. Pero inmediatamente introduce matices importantes: el verdadero test será el primer año, cuando se vea si el negocio es realmente rentable en la práctica.
Por otro lado, es muy crítico con las formas en que se llevó adelante el proceso. Señala demoras en los pagos —como los tres meses para el primer desembolso—, errores en la división de los lotes y decisiones que considera difíciles de justificar, como el pago de más de un millón de dólares a una empresa consultora que cometió fallas graves.
Desde esa lógica, concluye que hay más aspectos negativos que positivos en el proceso, aunque reconoce una realidad que atraviesa al hincha común: el foco está puesto en el dinero. Y ahí deja una última lectura, tan simple como contundente: la mayoría de la gente ve los números, los celebra, y deja en un segundo plano las deficiencias estructurales.
El balance en lo económico es positivo. El primer año va a ser fundamental para saber si es redituable. El proceso, las formas 3 meses para el primer pago, equivocación en la división de lotes, pagarle más de un millón de dólares a una empresa para cometer errores graves, creo que tiene más contras que pro, pero el hincha mira el dinero y festeja eso, así que el mayor porcentaje de la gente está feliz.
¿Quién es Ignacio Oviedo? Entre el periodismo, la producción y la libertad de decir
A la hora de definirse, Ignacio Oviedo no duda en poner al periodismo en el centro. Es su profesión, su identidad y lo que —según cuenta— le enciende la verdadera motivación.
Sin embargo, su recorrido no se limita a estar frente a un micrófono o una cámara. Se reconoce también como productor, una faceta que lo atraviesa en cada uno de los proyectos en los que ha participado. Actualmente, combina su trabajo en radio con su rol en Canal 12, donde integra el área deportiva del informativo, y con el desarrollo de su propio espacio: DaleQueVa Deportes.
Ese proyecto, al que define como “su hijo”, tuvo un crecimiento progresivo: nació en el interior del país, logró instalarse en Montevideo y hoy tiene presencia diaria en radio AM, un terreno que —como él mismo remarca— no es sencillo de sostener.
En paralelo, destaca el rol de YouTube como plataforma clave para el desarrollo de nuevos contenidos. Para Oviedo, representa un espacio de independencia, donde no existen las limitaciones de los medios tradicionales y donde es posible expresarse sin seguir lineamientos impuestos.
Sobre el cierre, Oviedo deja una definición que también ayuda a entender su lugar desde donde analiza el fútbol uruguayo. Se declara hincha de Cerro Largo Fútbol Club, marcando un perfil distinto al de muchos comunicadores centrados en los grandes de Montevideo. Desde ese lugar, asegura que intenta mantener una mirada objetiva, sin faltarle el respeto a ninguna hinchada.
El fenómeno “Josema”
También se refiere a su relación con el creador de contenido conocido como “Josema”, vinculado al canal La Locura de Bielsa. En ese punto, introduce una mirada interesante sobre