Peñarol tocó fondo: perdió con Wanderers, regaló el Apertura y expuso una crisis sin rumbo

  • 27/04/26
  • Daniel Salcedo

Peñarol no perdió solo tres puntos en el Centenario. Perdió el Torneo Apertura, perdió más credibilidad y volvió a confirmar que atraviesa una crisis mucho más profunda que un mal resultado. La derrota ante Wanderers, uno de los peores equipos del campeonato, no fue una casualidad, fue la consecuencia lógica de un equipo roto en lo futbolístico, debilitado en lo anímico y completamente desorientado en su conducción.

Lo de Peñarol ya no se puede maquillar. No alcanza con hablar de lesionados, ni de mala suerte, ni de momentos. Este presente es el resultado de malas decisiones acumuladas, de un plantel mal armado, de futbolistas que no responden y de un cuerpo técnico que hace tiempo perdió la brújula.

Diego Aguirre ya no encuentra respuestas. Su equipo no tiene identidad, no tiene funcionamiento y tampoco tiene reacción. Lo táctico fue un desastre, otra vez. Jugadores fuera de puesto, cambios sin lógica, improvisación constante y una preocupante sensación de que Peñarol entra a la cancha sin un plan claro. Lo de Wanderers fue sencillo, detectó las debilidades aurinegras y lo pasó por arriba en el segundo tiempo.

Peñarol perdió contra un rival limitado, vulnerable y en crisis. Un equipo que venía de perder con cualquiera, que pelea abajo y que es gran candidato a descender en la próxima temporada y que aún así encontró facilidades para desnudar todas las falencias de un plantel carísimo, mal diseñado y, lo más preocupante, sin rebeldía.

Porque además del pobre nivel futbolístico, hay algo todavía más alarmante: la actitud. Salvo excepciones contadas, Peñarol no transmite rebeldía, hambre ni carácter. No hay reacción colectiva, no hay respuestas emocionales, no hay señales de un plantel comprometido con revertir el momento. Esto quiere decir que el problema ya no es solo futbolístico, a mi enteder, el plantel ya no confía en el DT. 

Otra cosa que no podemos pasar por alto y que hemos mencionado desde supremacia.uy infinitas veces, es que el mercado de pases fue malo. Peñarol armó un plantel caro, desbalanceado y lleno de futbolistas con problemas físicos, falta de ritmo o rendimientos que nunca justificaron la inversión. El equipo no solo juega mal: además está mal construido. Cuando un plantel cuesta tanto y rinde tan poco, la responsabilidad ya no es solo del entrenador. El foco también debe estar en la dirigencia. Sostener públicamente un proceso agotado, blindar decisiones que no funcionan y seguir estirando un ciclo que da señales de agotamiento es poner los nombres por encima del club. Y ese es el mayor peligro de este presente.

Aguirre ya no tiene respuestas. Ruglio no tiene margen. Y Peñarol no tiene tiempo. Claro, Diego es un ídolo del club y siempre lo será. Desde esta página jamás se escribirá un insulto hacia el DT, sin embargo, creemos que por el bien de Peñarol y por el suyo propio, lo mejor es dar un paso al costado con una transición ordenada. Lo del Centenario no fue una derrota más. Fue una señal definitiva. Peñarol perdió con Wanderers, dejó escapar el Apertura y confirmó que hoy el problema no es un partido, es todo.