La herencia de Damiani - El contrato de Peñarol con Tenfield
- 24/12/25
- Andrés López
Mucho se viene hablando del contrato entre el Club Atlético Peñarol y Tenfield firmado en los años del Damianismo. El aurinegro ha visto cómo su estadio, su camiseta, su merchandising y hasta su explotación comercial internacional dejaban de generar ingresos reales para la institución. Al día de hoy, luego de haberse celebrado la Asamblea Representativa que ha decidido llevar este tema a la justica, podemos decir con claridad que este contrato fue uno de los mayores atropellos patrimoniales en la historia del club.
Un acuerdo firmado por delfines de Damiani, luego se mantuvo en total silencio hacia los socios y la hinchada que la empresa no cumplió con sus obligaciones durante años mientras Peñarol ha hecho mil malabares para poder ponerse al día con sus acreedores.

Un contrato pensado para financiar el estadio, pero redactado contra Peñarol
El vínculo contractual se firma en el contexto de la construcción del Estadio Campeón del Siglo, con el argumento de asegurar financiación. Sin embargo, lejos de tratarse de un acuerdo razonable, el documento cede en forma exclusiva a la empresa Tenfield:
Naming del estadio
Explotación comercial total del escenario
Publicidad estática y televisiva
Merchandising oficial dentro del estadio
Tienda oficial
Eventos, conciertos y salones
Partido inaugural
Torneos de pretemporada
Publicidad en camiseta en competiciones internacionales
Todo, absolutamente todo, por 7 millones de dólares en cómodas cuotas.
La cifra que explica la estafa
Siete millones de dólares por 15 temporadas equivalen a menos de 470.000 dólares por año para uno de los clubes más grandes del continente. Para dimensionarlo:
Una sola publicidad en camiseta en fases avanzadas de Copa Libertadores vale más que eso.
Un naming bien negociado del estadio supera ampliamente ese monto anual.
El merchandising oficial jamás dejó ingresos directos al club bajo este contrato.
Peñarol no solo dejó de cobrar lo pactado, sino que dejó de generar decenas de millones de dólares por no explotar sus propios activos.
Incumplimientos claros y un contrato quedebió rescindirse hace tiempo
El contrato incluía cláusulas explícitas de incumplimiento: Si una de las partes no pagaba, la otra podía rescindir unilateralmente en 10 días. Se establecían intereses moratorios del 10% y no era necesario iniciar juicios para cortar el vínculo. Todo esto está escrito y firmado.
Tenfield incumplió casi todos los pagos, pero Peñarol, sin embargo no rescindió, no cobró, no recuperó sus derechos, no explotó comercialmente sus activos. Esta inacción compromete directamente a las dirigencias que administraron el club durante ese período y posteriormente también.
Recordemos que para poder hacer frente a la compra de la ficha de Leo Fernández, por ejemplo, Peñarol subíó 35% la cuota social. No solo eso, se ha pasado por ajustes de planteles, inversiones postergadas (piso del CDS, segunda etapa de la Ciudad Deportiva, Columnas para el alumbrado de la tribuna Damiani). Sin mencionar la pérdida de la competitividad internacional.
“Damianismo nunca más”: esto debe quedar más que claro
Los socios debemos defender al club y su patrimonio con las herramientas que tengamos al alcance. Una de ellas y de las más importantes es el voto.
No es lógico votar a un sector que entregó activos estratégicos, que firmó contratos leoninos, que priorizó intereses empresariales sobre los del club. El damianismo hipotecó el futuro institucional. El damianismo dejó herencias que hoy explican por qué Peñarol no compite económicamente como debería, pese a su masa social, su historia y su potencial global.
Peñarol es una marca continental, con hinchas en todo el mundo, con un estadio moderno y con un potencial comercial enorme. Pero para reconstruir, primero hay que decir la verdad, mostrar los contratos y asumir responsabilidades.
Porque Peñarol es de sus socios, no de ninguna empresa.