La historia de Franco Correa: del semillero de Peñarol al desafío de jugar en Albania
- 26/12/25
- Daniel Salcedo
Formado en las divisiones juveniles de Peñarol, Franco Correa atraviesa hoy una experiencia tan inesperada como desafiante: desarrolla su carrera profesional en Albania, un destino que hasta hace poco “no sabía ni que existía”.
Nacido en Salto y con apenas 21 años, Correa es uno de esos futbolistas que entendieron temprano que el camino del fútbol no siempre es lineal, pero que la perseverancia puede abrir puertas impensadas.
Foto: Franco jugando en la selección Sub 15 de Uruguay
De Salto a la residencia de Peñarol
Franco comenzó a jugar al fútbol a los cuatro años y durante su infancia defendió camisetas de clubes salteños como Deportivo Artigas, Cerro y Universitario. A los 13 años dio el gran salto y se mudó solo a Montevideo para integrarse a las formativas de Peñarol.
En el club aurinegro realizó todo el recorrido juvenil, desde Séptima División hasta Tercera. Sin embargo, su segundo año en esa categoría fue decisivo: jugó apenas 45 minutos en seis meses y tomó la difícil decisión de rescindir su vínculo.
Con apenas 20 años, regresó a su ciudad natal para volver a empezar.
El regreso al interior y el fútbol amateur
Su nuevo destino fue Salto FC, equipo de la Primera División Amateur. Allí encontró continuidad y una realidad distinta.
“El fútbol de la C es mucho más fuerte de lo que imaginaba”, reconoció en su momento, destacando la intensidad, la fricción y lo que se juega cada futbolista mes a mes en la lucha por el ascenso al profesionalismo.
Tras esa etapa y luego de disputar encuentros en la liga salteña con Ceibal, el fútbol volvió a sorprenderlo.
Una experiencia breve en Medio Oriente
A fines de 2024 surgió una oportunidad inesperada: realizar una prueba en Al-Wasl, en Emiratos Árabes Unidos. Por cuestiones administrativas, la posibilidad no prosperó, pero le permitió vivir dos meses en Dubái, una ciudad que describió como “una ciudad de oro”, marcada por el lujo y el desarrollo.
Aquella experiencia no fue el destino final, pero sí un paso más en su crecimiento personal.
El salto a Albania: una oportunidad impensada
En octubre de 2025, su carrera dio un giro definitivo. A través de contactos vinculados al fútbol internacional, surgió el interés del KF Vllaznia, uno de los equipos protagonistas de la Primera División de Albania.
El club había seguido su actuación en la Copa Libertadores Sub-20 de 2023, donde Correa jugó con Peñarol, marcó un gol y dio dos asistencias en cinco partidos, además de su paso por la selección uruguaya sub-15.
“Tuve que ponerme a buscar en internet dónde quedaba Albania”, confesó. Aun así, aceptó el desafío con un objetivo claro: jugar profesionalmente en el exterior.
Adaptación, frío y aprendizaje
El arribo no fue sencillo. Por cuestiones reglamentarias, comenzó en el equipo B y debió atravesar un proceso de adaptación exigente. El idioma, el clima y la distancia fueron los principales obstáculos.
“El frío es bravo, estás en la sombra y te congelás”, relató. En invierno, el sol se oculta temprano y la rutina se vuelve más dura. A eso se suma la barrera idiomática, ya que el albanés domina la comunicación diaria y el inglés es limitado.
Desde lo futbolístico, destacó la intensidad del juego, el uso frecuente de líneas de cinco defensores y la exigencia física constante, con estadios que suelen tener buena concurrencia y un público muy pasional.
Su historia es la de tantos jugadores formados en Peñarol que, lejos de los flashes, siguen persiguiendo el sueño profesional en rincones inesperados del mundo.