Leonel Jaime la rompió de nuevo: jugó, hizo jugar y marcó su primer gol en Peñarol
- 05/08/26
- Daniel Salcedo

Hay goles que se festejan por lo que valen en el marcador, y hay goles que se festejan por lo que significan. El de Leonel Jaime este miércoles fue de los segundos. Uruguay entero de a poco empieza a acostumbrarse a verlo definir con esa calma que parece de otro fútbol, pero hasta ayer le faltaba la marca más importante: el primer gol con la camiseta aurinegra. Y se lo guardó, sin saberlo, para la final del intermedio.
De descartado en River a titular indiscutido
El dato que más entusiasma a la hinchada no es solo el gol, es el camino hasta acá. River Plate lo dejó i para que pudiera tener minutos de titularidad, y Peñarol se quedó con un pibe de 20 años que en cuestión de semanas pasó de sumar minutos ante Racing a ser titular frente a Boston River, Cerro Largo y Wanderers. Eso no pasa por casualidad: pasa porque Diego Aguirre vio algo en él diferente, y porque el chico respondió cada vez que lo pusieron adentro.
Ya había mostrado que no es solo un finalizador: ante el Arachán fue figura sin convertir, metido en las tres jugadas de gol del equipo y con dos asistencias, a Abel Hernández y a Arezo. Un delantero que además de hacer goles los fabrica es un lujo que no sobra en ningún plantel.
La jugada del corazón, literal
Llegando al final del primer tiempo, Arezo levantó la cabeza en la mitad de la cancha y encontró el pase justo para que Jaime picara al espacio. Ahí no hubo dudas: control, carrera y una definición suave, picada, por encima de la salida de Buffa. Fue el 4-1, pero sobre todo fue el primero de Cristian Leonel Jaime de blanco, negro y amarillo. Lo festejó a pleno con sus compañeros y después buscó con la mirada la Tribuna América, hacia su novia, que le devolvió un corazón hecho con las manos. De esas postales que quedan.
A los hinchas nos gusta desconfiar de los refuerzos hasta que se ganan el lugar con hechos, y Jaime ya se lo ganó. No hizo falta esperar meses: bastaron un puñado de partidos para que pase de ser una apuesta a ser una certeza. Que el primer grito llegue en una final, encima ganándola, es la forma en que el fútbol a veces se pone poético con los que se la juegan. Ahora el desafío es que este no sea el único: que sea el primero de muchos, y que Jaime siga siendo lo que ya empezó a ser, una de las mejores noticias de este semestre carbonero.