Los derechos de TV y el negocio del fútbol uruguayo: el sistema sigue intacto
- 03/12/25
- Daniel Salcedo
La AUF anunciará entre jueves y viernes lo que ya es un secreto a voces: DirecTV-Torneos y Tenfield son los grandes ganadores de la licitación de derechos del fútbol uruguayo 2026-2029. Sí, leíste bien. Después de semanas de “competencia”, de “transparencia” y de “proceso histórico”, el resultado final es exactamente el que todos imaginaban: los mismos actores, el mismo control y el mismo sistema que hace décadas maneja los hilos del fútbol uruguayo.
El negocio: 55 millones al año… ¿quien reparte la torta?
Según informó Hora 25, el monto global alcanzará 55 millones de dólares por año, descontados los gastos de producción (aprox 7 millones). Sobre el papel suena impresionante. En la práctica, sabemos cómo funciona: clubes empobrecidos, planteles cortos, obras atrasadas y una AUF que sigue dependiendo de operadores que manejan los tiempos, las pantallas y las reglas del juego.
El consorcio DirecTV–Torneos ganó los derechos de cable, superando al grupo de Clarín. Era el lote más importante, el que tenía un piso de 26 millones. Tenfield no compitió allí… pero sí ganó donde más le importaba: el streaming, ofertando más del doble del piso fijado.
Y como si fuera poco, Tenfield todavía puede quedarse con la producción, gracias a una cláusula de igualación que, convenientemente, se mantiene desde hace años.
Resumiendo:
DirecTV-Torneos transmitirá por cable
Tenfield controlará la llave del streaming.
Y Tenfield podría seguir produciendo todo.
El sistema que no cae: siempre se reacomoda
Después de lo ocurrido en la final del domingo en el Gran Parque Central —un arbitraje absolutamente determinante, un VAR silencioso y una AUF ausente—, ver cómo se reparten los derechos comerciales del fútbol deja un sabor amargo. Mientras Peñarol pelea contra un sistema que lo condiciona adentro de la cancha, encima seguimos viendo cómo los mismos intereses económicos permanecen intocables afuera de ella.
No importa quién gane, quién compita o qué empresa aparezca: el sistema siempre cae parado.
