Maxi Silvera se despidió con un comunicado explosivo… pero a la vereda de enfrente solo van los traidores
- 11/12/25
- Daniel Salcedo
Maximiliano Silvera decidió despedirse de Peñarol con un comunicado que sacudió el ambiente. Acusó promesas incumplidas, negó haber hablado con Nacional antes de las finales y cargó fuerte contra la dirigencia en lo que él considera un destrato. Pero más allá de la carta emotiva, hay datos, contexto y actitudes que también deben mencionarse, porque el hincha de Peñarol merece toda la película completa.
Lo primero a mancionar es que existe una verdad innegable, una gran cantidad de jugadores que deciden irse, lo hacen en malos términos con la dirigencia por promesas incumplidas. Las cosas parece que se están haciendo mal y este tipo de situaciones deberían evitarse y negociar con franqueza, sin prometer lo que no se puede o no se quiere cumplir.
La versión de Silvera: promesas, negociaciones estancadas y un adiós anunciado
El delantero asegura que en enero el club le prometió dos caminos, renovar contrato, o recibir un aumento salarial inmediato, algo que —según él— nunca se cumplió.
También afirma que rechazó ofertas importantes en julio porque quería pelear la Libertadores y el Bicampeonato, y que siempre tuvo intención de renovar. Para rematar, negó rotundamente haber tenido contacto con otros clubes antes o durante las finales.
Hasta ahí, su versión. Pero ahora viene la parte que su comunicado “olvida”, y que en Peñarol sí se sabe, y la hinchada también merece escuchar.
La otra cara de la historia: pedidos imposibles y señales que no gustaron
Silvera pidió un contrato de tres años, un aumento salarial fuerte y, además, que Peñarol comprara una parte grande de su ficha. Un esfuerzo económico muy superior al que el club está en condiciones de asumir. Peñarol ofreció dos años, un salario competitivo, pero no comprar ficha. Ahí se trancó todo.
Y hay más. El jugador tuvo semanas enteras para desmentir los contactos con Nacional y nunca lo hizo. Recién lo menciona ahora, en la despedida. En el ambiente del club lo interpretaron como lo que parece, las conversaciones existieron.
Hablar con el entrenador rival antes de finalizar contrato
Fuentes cercanas a Peñarol confirmaron que hubo contacto de Jadson Viera y del vicepresidente de Nacional, Flavio Perchman, con el entorno del jugador. Aún si él “no atendió”, que su entorno lo hiciera mientras Peñarol aún jugaba las finales no es ético. Y la molestia en Los Aromos fue grande.
Promesas que se perpetuaron
Maxi señala promesas del club, pero evita recordar que él pidió cifras que Peñarol no puede ni debe pagar, porque si el club repite los errores del pasado, terminamos como tantos equipos fundidos por contratos inviables. Est{a ne todo su derecho de no renovar si considera que lo que se ofrece es poco, pero solo un traidor aceptar{ia cambiarse de vereda, no importa el contexto.
Los números: la verdad fría que también pesa
Silvera metió 29 goles en dos temporadas, y dejó todo, nadie lo discute. Pero la estadística es contundente:
– 1 gol cada 4 partidos (29% de efectividad)
– Promedio muy bajo para el 9 de Peñarol
– Jugó prácticamente siempre de titular
Peñarol necesita un delantero de jerarquía que convierta en los momentos clave. Silvera aportó esfuerzo, desgaste y goles importantes, sí. Pero los números no alcanzan para el puesto más determinante del equipo y mucho menos para las cifras que pretende ganar.
¿Su futuro? No está en Nacional… y tampoco en Peñarol
Desde Peñarol ya se le comunicó que no habrá renovación, y su próximo destino apunta al fútbol argentino. Rosario Central es hoy el candidato más firme. El club está en pleno recambio y necesita jerarquía real: un 9 con gol, con presencia, que haga la diferencia en América. Silvera tuvo buenos pasajes, pero no alcanza para sostener el proyecto.
Gracias por el esfuerzo y la entrega pero es hora de dar vuelta la página
Maxi se va con un comunicado duro, que deja en evidencia internas y promesas no cumplidas. Pero su versión no es la única ni la completa. Peñarol hizo lo correcto en no comprometer su economía, y está bien empezar a buscar otro tipo de nueve. Silvera tuvo entrega, tuvo pasajes positivos, tuvo momentos buenos. Pero Peñarol necesita más. Mucho más.
Gracias por lo que diste, Maxi. Pero el ciclo estaba cerrado. Y el aurinegro, como siempre, mira hacia adelante.