No inventen para emparejar: Ruglio fue claro y la hinchada de Peñarol no tiene nada que reprocharse

  • 10/07/25
  • Daniel Salcedo

No pasó nada. No lo metan a Peñarol.

hinchada Peñarol
Las palabras del presidente Ignacio Ruglio tras la final del Torneo Intermedio resumen a la perfección lo que muchos hinchas sentimos: esta vez, del lado aurinegro no hubo nada que merezca sanción. La hinchada de Peñarol se comportó a la altura de una gran final, llevó color, aliento y pasión, pero sin generar incidentes ni hechos que pongan en duda su conducta.

Mientras desde algunos medios y voces institucionales ya empiezan a preparar el terreno para sanciones “parejas” contra ambos clubes, Ruglio fue categórico: “No inventen cosas para emparejar”. Y tiene razón. Porque si hay algo que debe quedar claro, es que la parcialidad de Peñarol no fue responsable de ningún hecho grave. Todo lo contrario.

La bengala náutica que hirió gravemente a un efectivo policial salió de la tribuna de Nacional. Sin embargo, el discurso dominante insiste en hablar de “responsabilidad objetiva compartida”. Como si todo clásico necesitara, por defecto, castigar a los dos.

Pero esta vez no hay argumento válido para sancionar a Peñarol. Y Ruglio, desde su rol institucional, lo expresó con claridad y contundencia. “Cuando tuvimos que hacernos cargo, lo hicimos. Ahora enfóquense en lo que sucedió del otro lado. No intenten emparejar ni meternos en un problema que esta vez no fue nuestro”.

Es evidente que hay un intento de diluir responsabilidades, de evitar una sanción ejemplar para Nacional, como si todo lo sucedido fuera apenas una anécdota más del folklore. Pero hay un policía herido, hay hechos graves. Y no fueron generados por Peñarol.

Ruglio lo dijo sin vueltas: “¿Por qué va a correr riesgo el Campeón del Siglo para el clásico? Si Peñarol no hizo nada”. Y agregó algo que todos los aurinegros sabemos muy bien: “Cuando cometimos errores, nos mataron. Cuando hay hechos graves del otro lado, se busca emparejar”.

La dirigencia aurinegra debe mantenerse firme. Los hinchas también. Porque esta vez, la tribuna de Peñarol estuvo a la altura. Y el club no merece ni una advertencia. El clásico del pasado domingo no puede ser la excusa para castigar al que no hizo nada.