Peñarol 3-2 Nacional: el aurinegro se quedó con el clásico y es campeón del fútbol sala por séptimo año consecutivo

  • 14/12/25
  • Gonzalo Giliotti

Peñarol volvió a imponer su paternidad en el fútbol sala uruguayo. En una finalísima vibrante y cargada de emociones, el aurinegro derrotó 3-2 a Nacional en el Polideportivo de Las Piedras y se consagró campeón uruguayo por séptimo año consecutivo, reafirmando una hegemonía histórica en la disciplina.

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El equipo dirigido por Diego D’Alessandro tuvo un arranque demoledor que terminó siendo decisivo. En apenas 13 minutos, Peñarol salió con una intensidad arrolladora, aprovechó cada desajuste defensivo del rival y construyó una ventaja que luego supo defender con carácter y oficio.

 

Arranque demoledor y jerarquía ofensiva

La gran figura ofensiva del aurinegro fue, una vez más, Franco Duque, motor del ataque y generador constante de peligro. De su mano llegó la apertura del marcador: Nicolás Ordoqui clavó un verdadero golazo para el 1-0 y luego amplió la diferencia desde el punto penal.

Con esos tantos, Ordoqui —goleador histórico del fútbol sala uruguayo— estiró su leyenda y alcanzó la impactante cifra de 603 goles oficiales, un registro sin precedentes en el ámbito local. Dos minutos más tarde FRanco Duque concvierte un golazo para marcar el tercero del carbonero.

Con esta ventaja ocnseguida rápidamente Peñarol parecía encaminar el partido.

 

La reacción tricolor y un final para el infarto

Nacional reaccionó a partir de los cambios realizados por Aníbal Roba, quien apostó por un equipo más joven, dinámico y veloz. El ingreso del zurdo Juan Manuel Martín revitalizó al conjunto tricolor y potenció el rendimiento de Alexis Ottonelli, el jugador más desequilibrante del rival.

Un penal convertido por Ottonelli sobre el cierre del primer tiempo y un gol de Facundo Abad a mitad del complemento pusieron el partido 3-2 y le dieron suspenso a una final que se volvió dramática.

 

Resistencia, carácter y otro título para la historia

En los momentos más difíciles emergieron las figuras defensivas. Mathías Fernández fue clave bajo los tres palos, mientras que Maximiliano Navarro y el venezolano Jesús “Chavela” Vargas sostuvieron con firmeza una defensa que no dio concesiones en los segundos finales.

Peñarol resistió, luchó cada pelota como la última y, cuando sonó la chicharra, desató un nuevo festejo clásico: séptimo campeonato uruguayo consecutivo y otra final ganada frente al eterno rival.

Una vez más, el fútbol sala tiene dueño. Una vez más, Peñarol manda.