Peñarol desata una tormenta de goles y aplasta a Cerro: 5-0 para encender la llama del Clausura
- 22/09/24
- Daniel Salcedo
Peñarol no solo ganó, arrasó. En una noche mágica en el Parque Viera, el Carbonero dio una verdadera exhibición de carácter, garra y fútbol al golear 5-0 a Cerro por la cuarta fecha del Torneo Clausura. Con este triunfo, el equipo de Diego Aguirre trepó al segundo puesto con 10 puntos, a solo dos del líder Danubio, y estiró a siete la ventaja sobre Nacional en la Tabla Anual. Un golpe de autoridad y una muestra de que la camiseta mirasol sigue pesando, y mucho.
El sentimiento aurinegro se hizo sentir desde el primer minuto. Apenas había comenzado el partido cuando Peñarol mostró su hambre. Un pelotazo largo de Nahuel Herrera generó el caos en la defensa de Cerro, y el gigante Felipe Avenatti, con esa presencia imponente que tanto se esperaba, ganó la posición y asistió a Facundo Batista. El goleador, que estuvo intratable durante todo el encuentro, no falló. A los 90 segundos, Peñarol ya estaba arriba 1-0, y el estadio comenzaba a vibrar con ese rugido inconfundible de la hinchada.
Los once guerreros carboneros, pese a ser una mezcla de titulares y suplentes, jugaron con el alma. Cerro intentó resistir con cinco defensores, pero no había barrera que pudiera contener el vendaval de juego que se venía. Peñarol atacaba por todos los frentes: a los 5’, un cabezazo accidentado de Batista obligó a una gran atajada de Mathias Cubero, el único que sostuvo a Cerro durante los primeros minutos. Pero la resistencia no duraría mucho.
A los 15 minutos, el equipo mirasol volvió a golpear. Gastón Ramírez, con la visión y calidad que siempre lo caracterizó, metió un centro perfecto desde la izquierda. Batista, con el hambre de los grandes goleadores, volvió a aparecer para marcar el segundo de cabeza. El 2-0 no era solo un marcador, era una declaración: Peñarol había llegado para imponer su jerarquía.
Con la expulsión de Claudio Araújo al minuto 30, luego de una falta sobre Damián Suárez, el partido se terminó de romper. La superioridad numérica fue demasiado para Cerro, que solo podía rezar para no ser arrasado por la tormenta aurinegra que se venía. Y aunque Peñarol bajó un poco la intensidad, el dominio seguía siendo absoluto.
El segundo tiempo trajo más emociones para la hinchada. Alan Medina, en un debut soñado, desbordó por izquierda y encontró a Batista una vez más. El 9 cerró su actuación perfecta con el 3-0 y se despidió entre aplausos. Peñarol seguía atacando, y a los 80’, Medina volvió a ser protagonista, asistiendo al brasileño Matheus Babi para el 4-0. La hinchada deliraba, saboreando una noche que quedará marcada en la memoria.
El broche de oro llegó en los últimos suspiros del partido. Babi, que ya había fallado una ocasión clara minutos antes, no perdonó en el minuto 90, tras otra gran asistencia de Medina, sellando el definitivo 5-0. Fue una noche redonda para Peñarol, una muestra de que la mística del club sigue más viva que nunca, y que con la garra aurinegra, todo es posible.
Este Peñarol, con el orgullo de su historia a cuestas, dio un paso firme en el Clausura, pero también dejó claro que la Copa Libertadores sigue siendo su gran objetivo. La goleada a Cerro es una inyección de confianza para lo que se viene: el crucial partido de vuelta ante Flamengo, donde el Carbonero buscará sellar su pasaje a las semifinales. La llama aurinegra está encendida, y no parece que vaya a apagarse pronto.