Peñarol: el “muy buen período de pases” de Aguirre que no convence y la incógnita Arezo
- 08/01/26
- Daniel Salcedo

Luego de más de un mes de silencio, Diego Aguirre reapareció en conferencia de prensa para explicar el presente deportivo de Peñarol. Sin embargo, lejos de traer certezas, sus declaraciones dejaron más dudas que tranquilidad, especialmente en un mercado de pases que avanza y una pretemporada que ya está en marcha.
El entrenador calificó el actual mercado como “un muy buen período de pases”, una afirmación que choca con la realidad: extremos sin cerrar, decisiones dilatadas y un plantel que aún no parece completo para afrontar un año con múltiples competencias.
Autocrítica liviana y finales mal explicadas
Aguirre reconoció que 2025 fue un “año malo” y asumió errores, aunque sin profundizar demasiado en decisiones que marcaron el rumbo deportivo, como los cambios realizados en el clásico del Gran Parque Central, donde salieron Matías Arezo y Maximiliano Silvera.
“Entendí necesario hacer las variantes por el desgaste”, explicó el DT. Una justificación que, para muchos hinchas, sigue sin cerrar, sobre todo por el contexto del partido y lo que estaba en juego.
Arezo, condicionado por Leo Fernández (y no al revés)
El punto más sensible de la conferencia fue, una vez más, la situación de Matías Arezo. Aguirre fue explícito al admitir que su continuidad depende de un “condicionamiento táctico” vinculado a Leonardo Fernández.
“Si sale Leo, es clarísimo que sigue Matías”, afirmó el entrenador, dejando en claro que la prioridad táctica sigue siendo el media punta, incluso por encima de un delantero joven, identificado con el club y con deseo explícito de quedarse.
El argumento de que Fernández rinde mejor jugando detrás de un solo punta vuelve a aparecer como una limitante autoimpuesta, cuando el fútbol moderno exige soluciones y no excusas estructurales. Arezo no es un problema táctico: es una solución deportiva que Peñarol no debería dejar pasar.
Refuerzos “a cuenta gotas” y promesas a futuro
Aguirre se mostró conforme con las llegadas de Abel Hernández y Facundo Batista, aunque admitió que “posiblemente no alcance” para todo el año. Aun así, pidió paciencia y aseguró que prefiere esperar “10 días” antes que cerrar opciones que no sean ideales.
El problema es que el tiempo corre, la competencia se acerca y Peñarol sigue sin cerrar puestos claves como los extremos, una necesidad reconocida por el propio entrenador.
Mientras tanto, la sensación que se instala es clara: más discurso que hechos.
Un mensaje que no termina de convencer
Aguirre insiste en que el club “se está reforzando bien” y que hay tranquilidad interna, pero el contraste con la percepción del hincha es evidente. La salida de jugadores, la indefinición con Arezo y un mercado que avanza lento no acompañan el optimismo expresado en conferencia.
Si Peñarol aspira realmente a pelear todo en 2026, necesita decisiones firmes, coherencia deportiva y señales claras. Y una de ellas es evidente: Arezo debe seguir