Peñarol aplastó a Malvín 89-67 y reafirmó su liderazgo en la Liga Uruguaya de Básquetbol
- 16/12/25
- Gonzalo Giliotti
Peñarol dio otra muestra de autoridad en la Liga Uruguaya de Básquetbol y goleó a Malvín por 89 a 67 en el gimnasio Juan Francisco Canil, consolidándose como líder del campeonato y confirmando su gran momento colectivo bajo la conducción de Leandro García Morales.

Si bien el primer cuarto fue parejo y el Playero intentó discutir el trámite con buenas prestaciones de Remy Abell, el Carbonero no tardó en imponer condiciones y, a partir del segundo parcial, pasó por arriba a su rival con una superioridad marcada en ambos costados de la cancha.
Ibargüen, dominante y determinante
El gran protagonista de la noche fue Andrés Ibargüen, una pesadilla constante para la defensa local. El colombiano firmó una primera mitad demoledora con 11 puntos y 4 asistencias, liderando a un Peñarol que comenzó a despegarse en el marcador hasta sacar 24 puntos de diferencia antes del descanso largo.
La diferencia no solo se explicó por la jerarquía individual, sino también por la fluidez ofensiva, la intensidad defensiva y la capacidad del aurinegro para castigar cada error del rival.
Un tercer cuarto demoledor que sentenció el partido
Lejos de relajarse, Peñarol salió al tercer cuarto con la misma voracidad. Un parcial de 11-0 terminó de romper el partido y estiró la renta hasta 30 unidades, dejando sin respuestas a Malvín y transformando el encuentro en un monólogo visitante.
Con el juego definido mucho antes del cierre, el último cuarto sirvió para la rotación de ambos planteles, con minutos para juveniles y jugadores de banco, algo que refleja la tranquilidad con la que el Carbonero manejó el trámite.
Los números de la noche
Andrés Ibargüen (Peñarol): 17 puntos, 7 rebotes y 4 asistencias
Remy Abell (Malvín): 17 puntos, 4 rebotes y 2 asistencias
Peñarol volvió a exhibir una versión sólida, intensa y madura, ratificando por qué es uno de los principales candidatos al título y por qué el proyecto deportivo que encabeza García Morales empieza a dar frutos claros dentro del rectángulo.