Peñarol cerró la fase regular con autoridad y ya piensa en unos playoffs condicionados
- 05/05/26
- Gonzalo Giliotti

Peñarol hizo lo que tenía que hacer. Ganó, cerró la fase regular en el primer lugar y confirmó que, más allá de turbulencias y sanciones, sigue siendo el principal candidato a quedarse con la Liga.
El 74-62 sobre Hebraica Macabi no fue una exhibición, pero sí una muestra clara de madurez competitiva. El equipo de Leandro García Morales entendió cuándo sufrir, cuándo golpear y cómo cerrar un partido que por momentos se presentó incómodo.
El arranque fue parejo, trabado, de esos partidos donde nadie logra despegar y todo se juega en detalles. Ahí, Peñarol encontró una primera respuesta en el tiro exterior para romper el ritmo, aunque del otro lado aparecieron nombres que sostuvieron a Macabi en juego y evitaron que el aurinegro se escapara demasiado rápido.
En el segundo cuarto el trámite se volvió más cambiante. Hubo intercambio de golpes, alternancia en el marcador y momentos de cierta inestabilidad. Pero incluso en ese escenario, Peñarol tuvo algo que hace tiempo marca diferencias en esta Liga: jerarquía para responder cuando el partido se desordena.
Ahí apareció Norris Cole. No solo con puntos, también con personalidad. Su triple en un momento caliente acomodó al equipo y le devolvió el control emocional del juego. Y cuando el partido pedía firmeza atrás, Skyler Hogan respondió con una tarea defensiva clave para sostener la ventaja.
El quiebre real llegó en el tercer cuarto. No desde el brillo, sino desde la defensa. Peñarol endureció el partido, subió la intensidad, forzó pérdidas y castigó en transición. Ahí construyó la diferencia que terminó definiendo la noche. No fue un dominio arrollador, pero sí el tipo de tramo que distingue a los equipos serios: cuando el rival se seca, el líder no perdona.
Macabi intentó sobrevivir con ajustes, bajó el ritmo, defendió en zona y evitó que el juego se rompiera del todo. Le alcanzó para mantenerse a tiro, no para cambiar la historia. Y en el último cuarto, Peñarol hizo lo que hacen los equipos grandes: no regaló nada. Sin estridencias, sin apuro y sin permitir reacción, administró la ventaja con autoridad y cerró el partido sin sobresaltos.
Peñarol terminó primero, tendrá ventaja de localía y llega a los playoffs con el cartel de máximo favorito. Pero también con una condición que no es menor: deberá jugar toda la serie de cuartos sin público, arrastrando una sanción que vuelve a castigar al equipo por errores que exceden a los jugadores.
Y ahí aparece la gran contradicción de este cierre: Peñarol llega como el mejor de la fase regular, pero condicionado por su propia gente. Desde lo deportivo, el Carbonero hizo todo para llegar arriba. Desde afuera, otra vez, tendrá que pagar un precio innecesario. Ahora empieza lo de verdad.