Peñarol define sus fichas extranjeras: Washington se va a México y el cierre será con Cole, Hogan e Ibargüen

  • 30/04/26
  • Gonzalo Giliotti

 

Peñarol ya tomó una decisión de peso pensando en la recta final de la Liga Uruguaya. El aurinegro cerrará la temporada con Norris Cole, Skyler Hogan y Andrés Ibargüen como sus tres fichas extranjeras para los playoffs, mientras que Jy’lan Washington dejará el club en las próximas horas tras recibir una oferta desde México.

El estadounidense, que había regresado al Carbonero como una variante confiable y conocida para el tramo decisivo, no continuará en el plantel de Leandro García Morales y viajará este mismo día para sumarse a su nuevo destino. Su salida obliga a Peñarol a reconfigurar definitivamente la estructura con la que encarará la fase más exigente del campeonato.

Washington había vuelto al club en febrero como una apuesta de conocimiento inmediato del sistema y con antecedentes positivos en el aurinegro. En su anterior pasaje había sido una pieza útil por su tiro exterior y capacidad para abrir la cancha, una herramienta valiosa en contextos cerrados. Sin embargo, en este cierre Peñarol optó por otro perfil.

 

Un trío definido y una apuesta marcada

Con esta resolución, el aurinegro se quedará con una estructura extranjera bien definida.

Norris Cole seguirá siendo la referencia de equilibrio, experiencia y oficio.
Skyler Hogan, de muy buen presente, aparece hoy como el extranjero más determinante en ambos costados.
Andrés Ibargüen será la principal referencia física en la pintura.

La decisión tiene lógica desde el rendimiento reciente, pero también abre una interrogante, Peñarol gana movilidad y agresividad, aunque resigna centímetros en la rotación interior.

Sin Washington, el equipo pierde una ficha que, más allá de no ser un interno dominante, ofrecía otra presencia física y una alternativa más para repartir cargas en la rotación. Con Ibargüen como único interno extranjero de peso, Peñarol queda más liviano en talla para enfrentar series largas, especialmente ante rivales con mayor porte cerca del aro.

La apuesta del cuerpo técnico parece clara, un equipo más dinámico, más rápido en las ayudas y con mayor capacidad para correr la cancha. Pero el costo está a la vista. Peñarol gana ritmo, pero pierde margen en la batalla física. Y en playoffs, donde cada posesión vale más y el juego suele volverse más pesado, esa diferencia puede pesar.

La presencia de Ibargüen será clave para sostener el rebote y la protección del aro, mientras que Hogan y Cole deberán compensar desde la intensidad, el oficio y la lectura defensiva.

Peñarol ya eligió. Ahora resta ver si el equilibrio alcanza… o si la falta de altura termina pasándole factura en el momento donde ya no hay margen de error.