Peñarol dejó pasar el clásico en el Palacio: fallas ofensivas y un segundo tiempo que lo condenó

  • 09/04/26
  • Gonzalo Giliotti

Peñarol perdió un partido que había comenzado a su medida. Durante el primer cuarto y parte del segundo, el equipo mostró intensidad, corrió la cancha y encontró puntos con relativa facilidad. Sin embargo, con el correr de los minutos fue perdiendo claridad ofensiva y terminó cediendo el control del juego.

El 78-71 final no solo marca la derrota, sino también un desarrollo que deja señales claras: el Carbonero no pudo sostener su mejor versión y lo pagó caro.

 

De un buen arranque a la pérdida del control

El inicio fue alentador. Peñarol impuso ritmo, encontró puntos en transición y logró incomodar a su rival, cerrando el primer cuarto arriba (20-17).

Incluso en el segundo cuarto, con un Andrés Ibargüen activo y una defensa que logró incomodar a figuras rivales como Feldeine, el equipo parecía tener el partido bajo control.

Pero hubo un quiebre claro: el banco rival. Mientras Peñarol perdió intensidad, Nacional encontró soluciones desde la rotación, con un parcial de 16-0 en puntos de suplentes que cambió el partido. A partir de ahí, el Mirasol empezó a correr de atrás.

 

El gran problema: la ofensiva

Uno de los puntos más preocupantes fue la caída ofensiva. Peñarol pasó de anotar con fluidez a depender de acciones aisladas, sin generación clara ni continuidad.

Cuando el partido se hizo más físico y trabado, el equipo no encontró respuestas. Le costó atacar en estático, no logró imponer su juego interior de forma constante y perdió efectividad en momentos clave.

 

Reacción insuficiente

En el tercer cuarto, Peñarol amagó con reaccionar. Un parcial de 9-0 le permitió dar vuelta el marcador y recuperar sensaciones. Sin embargo, fue apenas un espejismo.

Cada vez que el equipo se acercó, Nacional respondió. El cierre del tercer cuarto, quedando nueve puntos abajo, volvió a complicar el panorama.

En el último período, el intento de remontada existió, pero sin claridad. Y cuando el partido estaba abierto, aparecieron los golpes decisivos del rival, como el triple de Feldeine que terminó siendo determinante.

 

Lo que deja el clásico

Más allá del resultado, el partido deja conclusiones claras para Peñarol:

No sostuvo la intensidad durante los 40 minutos.

Perdió el duelo de los bancos, clave en este tipo de partidos.

Tuvo problemas ofensivos marcados cuando el juego se hizo más cerrado.

No logró controlar los momentos clave del partido.

 

El Carbonero llegaba en racha positiva, pero este clásico marca un freno y deja aspectos a corregir. En un calendario exigente, recuperar regularidad y mejorar la toma de decisiones en ataque será fundamental.