Rodrigo Zalazar lo confesó: “Algún día tengo que jugar en Peñarol, es un sueño”
- 24/08/25
- Daniel Salcedo
El amor por la camiseta de Peñarol no entiende de fronteras, y vuelve a quedar demostrado con las palabras de Rodrigo Zalazar, mediocampista de la selección uruguaya y figura del Sporting Braga de Portugal, quien reconoció públicamente que vestir la aurinegra es uno de los grandes sueños de su carrera.
“Ya le dije a mi papá que algún día tengo que ir a jugar ahí. Es un sueño estar en Peñarol”, declaró el volante de 26 años en diálogo con AUF TV, dejando una frase que rápidamente encendió la ilusión del pueblo carbonero.
Presente brillante en Europa
Zalazar atraviesa un arranque de temporada espectacular en el Braga: suma cuatro goles en seis partidos, todos convertidos en la UEFA Europa League, y fue incluido en la lista de reservados por Marcelo Bielsa para la próxima doble fecha de Eliminatorias, donde Uruguay enfrentará a Perú en Montevideo y a Chile en Santiago.
El volante explicó que se preparó con todo para este año decisivo rumbo al Mundial: “Traté de tomarme esta temporada muy en serio porque es un año muy importante. Tenía que dar un paso adelante y mejorar en todos los aspectos”.
Orgullo celeste, corazón manya
Si bien hoy pelea un lugar en el mediocampo celeste —donde convive nada menos que con Fede Valverde y Rodrigo Bentancur— Zalazar dejó claro que su ilusión de jugar en Peñarol es inquebrantable: “Todavía no pienso en volver a Uruguay, pero me encantaría jugar en Peñarol, aunque sea un año”.
El mediocampista es hijo de José Luis Zalazar, histórico futbolista uruguayo que jugó gran parte de su carrera en España pero también defendió a Peñarol en nuestro país. Esa raíz carbonera, sumada al peso de la camiseta más gloriosa de América, explica por qué Rodrigo siente esa atracción especial por el Manya.
La camiseta que marca generaciones
Más allá de su carrera europea y su presente en la selección, Zalazar reafirma lo que todo hincha sabe: la camiseta aurinegra tiene un magnetismo único. Es la que eligieron los más grandes de la historia, la que se hereda de padres a hijos, la que sigue inspirando a jugadores en cualquier rincón del mundo.
Rodrigo lo dejó claro: jugar en Peñarol es un sueño que tiene marcado a fuego. Y cuando un jugador de selección, con presente en Europa, lo dice sin titubear, queda en evidencia, una vez más, que la grandeza del Carbonero trasciende cualquier frontera.