Ruglio le apuntó fuerte a Bielsa: 10 o 12 mentiras y un plantel tapado por la historia mal contada

  • 06/07/26
  • Daniel Salcedo

 

Ignacio Ruglio no se guardó nada. En una entrevista con Minuto 1, el programa de Carve Deportiva, el presidente de Peñarol cuestionó de arriba abajo la última conferencia de prensa de Marcelo Bielsa como entrenador de la selección uruguaya, y salió a poner el pecho por un plantel que, según él, quedó pintado de cuerpo entero como el responsable de la eliminación en primera ronda del Mundial.

 

"Vivieron en un caos"

El mandatario carbonero fue tajante respecto a las condiciones de trabajo bajo el ciclo de Bielsa: dijo que en el ambiente todos sabían que era imposible trabajar así, y remarcó que los futbolistas no son los principales culpables del fracaso mundialista. Según Ruglio, el plantel tiene su cuota de responsabilidad, pero el verdadero problema fue el clima interno que se vivió y que los jugadores intentaron transmitir de todas las formas posibles, incluido el pedido de acortar las charlas tácticas.

 

"Se les está tirando la tierra arriba"

Ahí está el nudo del planteo de Ruglio: mientras los responsables de fondo quedan tapados, son los futbolistas los que cargan con el peso público. El presidente habló de un destrato puntual hacia algunos jugadores que, hasta el día de hoy, prefirieron el silencio, y anticipó que en algún momento van a hablar porque la historia, tal como se contó, no se ajusta a lo que realmente pasó puertas adentro.

 

Las "10 o 12 mentiras"

El otro capítulo fuerte fue la acusación directa: Ruglio sostuvo que Bielsa mintió en su conferencia de despedida. Dijo haber escuchado a Carlos Nicola desmentir al menos uno de esos pasajes, pero fue más lejos todavía al afirmar que en el ambiente del fútbol se sabe que no fue una sola inexactitud, sino diez o doce, una atrás de la otra.

 

Un camión de tierra

Para graficarlo, Ruglio armó una metáfora que resume su lectura de toda la conferencia: Bielsa repitió dieciocho veces que respaldaba a los jugadores, pero cada dos minutos soltaba una frase que los dejaba peor parados, como el comentario sobre que no querían escuchar una charla de diez minutos. Para el presidente carbonero, eso no fue tirar un par de paladas de tierra sobre el plantel, sino directamente un camión entero.