Un solo lugar en el 11 de Peñarol: tres en carrera… pero uno ya pica en punta
- 27/11/25
- Daniel Salcedo
Peñarol ya vive la previa de la finalísima del domingo en el Parque Central, donde el Carbonero va por el bicampeonato y por cerrar un año que tuvo de todo, pero que puede terminar como debe: con los de La Blanqueada mirando desde abajo.

Lo que pasó en el 2-2 del Campeón del Siglo ya fue. Se corrigen errores, se ajustan detalles y se mira hacia adelante. Aguirre tiene el equipo casi cantado… casi. Porque hay un solo puesto vacante, y tres nombres que lo quieren, pero uno que empieza a despegarse.
El hueco que dejó el Demonio Diego García
El “contrato atípico e histórico” ya es historia. Peñarol actuó como corresponde y el hueco que deja García obliga a reacomodar piezas. Es el único casillero en disputa: todo el resto está prácticamente sellado. Con Trindade recuperado, Remedi con minutos encima, con juveniles que piden pista y un trámite que obliga a inteligencia para jugar como visitante, la decisión del DT tiene más peso que nunca.
Opción 1: Stiven Muhlethaler – velocidad, desborde y riesgo
El juvenil ya mostró que no le pesa ponerse la aurinegra. Si es él, Peñarol mantiene el dibujo del partido de ida:
Remedi–Sosa en el doble cinco, Leo Fernández por izquierda, Stiven por derecha y arriba la dupla Silvera–Arezo.
Aporta verticalidad, uno contra uno y posibilidad de estirar al rival. Es ofensivo… pero también te puede dejar expuesto. En una final de visitante, se evalúa con lupa.
Opción 2: Leandro Umpiérrez – pulmón, rueda y sacrificio
Una opción más táctica.
Leandro puede jugar por fuera, por dentro o en esa mezcla moderna de interior que rompe líneas y tapa espacios.
Si entra él, Peñarol podría pasar a un triple mediocampo con Remedi–Sosa–Umpiérrez, Leo suelto y los dos tanques arriba.
Te hace más sólido, te da piernas y te da orden. Ideal para un arranque áspero en el GPC.
Opción 3: Jesús Trindade – el que pica en punta
Experiencia, oficio, temple clásico y lectura de partido. Trindade es el que hoy saca ventaja, y no parece casualidad. Aguirre sabe que en finales como estas, la primera media hora no se juega: se pelea, se resiste y se ordena.
Trindade le da al equipo energía, equilibrio y esa capacidad de sufrir sin desordenarse. De visita, con bajas sensibles y con la final en juego, es el nombre que calza perfecto.
Hoy por hoy, Jesús Trindade es el candidato número uno a ocupar el puesto.
El resto del 11: prácticamente cerrado
Arquero: Brayan Cortés
Defensa: Milans, Gularte, Herrera, Olivera
Mediocampo: Remedi, Sosa, (Trindade / Umpiérrez / Stiven)
Arriba: Leo Fernández, Maximiliano Silvera, Matías Arezo
Tres dudas se transforman en una sola. Peñarol ya tiene columna vertebral y plan de juego. Falta decidir ese único nombre… ese único detalle que en este tipo de finales define más de lo que parece. El bicampeonato está ahí. A 90 minutos. A un acierto. A un once.