Vergüenza en el clásico: lo de Nacional no puede quedar impune y debe haber sanción ejemplarizante

  • 23/04/26
  • Gonzalo Giliotti

Cuando el resultado no alcanza: lo de Nacional también merece sanción

Peñarol ganó el clásico en el Polideportivo del Parque Central y quedó a un paso de asegurar el “1”. Pero lo que debía ser una fiesta deportiva terminó, otra vez, en un episodio lamentable.

Hinchas de Nacional invadieron la cancha e intentaron arremeter contra la salida del plantel aurinegro. Hubo proyectiles, tensión y un dirigente de Club Atlético Peñarol herido. La intervención policial —incluyendo disparos de bala de goma— evitó que el hecho escalara a algo todavía más grave. No estamos hablando de un exceso menor como colgar un mueñeco o tirar un envase vacío a la cancha. Estamos hablando de violencia directa.

 

El peligro de normalizar lo inaceptable

Lo más preocupante no es solo lo que pasó, sino cómo se empieza a naturalizar. “Otro clásico con incidentes”, como si fuera parte del folclore. No lo es. Nunca lo fue. El basquetbol maneja reglas muy diferentes a las del fútbol por suerte para quienes amamos este deporte. 

Una invasión de cancha con intención de agredir no puede relativizarse. No puede esconderse detrás del resultado ni del enojo del momento. Es un hecho grave que pone en riesgo la integridad física de jugadores, dirigentes y funcionarios.

 

Un vacío que no puede transformarse en impunidad

El dato reglamentario abre una puerta peligrosa: la terna arbitral no denunció los hechos porque ya se había retirado del rectángulo de juego. Formalmente, solo se registraron insultos —una falta que, según el código, deriva en multa económica. Pero sería un error enorme quedarse con esa lectura fría.

Porque que no haya denuncia arbitral no significa que no haya ocurrido nada. Están las imágenes, los testimonios, los heridos. La realidad no desaparece porque no esté en un formulario. La FUBB tiene herramientas para actuar de oficio. Y Peñarol también puede presentar una denuncia formal.

Si no hay consecuencias, el mensaje es claro: depende del momento en que te retires de la cancha para que algo sea sancionable o no. Absurdo.

 

La vara no puede cambiar según el escudo

Hace apenas días, Peñarol fue duramente sancionado por incidentes en su escenario: quita de puntos, partidos sin público y multa económica. Como ya comentamos en su moemento era esperable y fue justo. Hoy el foco está del otro lado.

Y acá es donde el básquet uruguayo se juega algo más importante que un clásico: su credibilidad. Si los hechos son comparables —y lo son—, la respuesta también debe serlo. No puede haber reglamentos flexibles según quién sea local o visitante. No puede haber interpretaciones que suavicen lo que es evidente.

La violencia es violencia, sin importar el color de la camiseta.

 

Una solución que ya no puede esperar

Si realmente se quiere cortar con este espiral, hay medidas que deben dejar de ser tabú. Una de ellas es clara: tribunas habilitadas únicamente para socios. Control, identificación y responsabilidad. Tres elementos básicos que hoy no están garantizados.

No es contra el hincha. Es a favor del club. Porque el verdadero hincha no tira botellas, no invade la cancha y no pone en riesgo a su propio equipo.

Lo de anoche no puede quedar en la nada. No puede diluirse en un tecnicismo reglamentario ni en el “ya pasó”. Cuando no hay consecuencias, lo que viene después siempre es peor. El básquetbol uruguayo necesita decisiones firmes. Sin importar nombres, escudos ni circunstancias. Si no se actúa ahora, el problema no es lo que pasó. El problema es lo que está por venir.