Barboza se va con el cartel de "lo hicimos bien": Peñarol vende y se queda con parte del futuro

  • 16/08/26
  • Daniel Salcedo

 

Otra vez la cantera aurinegra pone plata en la caja. Peñarol acordó con Toluca la venta de Brian Barboza, el lateral derecho de 18 años que todavía no completó una temporada completa a nivel de primera y ya tiene comprador en el fútbol mexicano. La operación se cierra por 4.000.000 de dólares por el 80% de la ficha, y el club se guarda el resto para el día de mañana.

 

Un negocio que entusiasma en el Papal

Adentro del club el negocio se lee con satisfacción. Barboza es un juvenil con proyección, pero todavía con poco rodaje: apenas 11 partidos con Diego Aguirre a nivel mayor, ocho de ellos completando los 90 minutos, más tres presentaciones en la Copa de la Liga AUF de enero, cuando Peñarol salió a jugar con formativas. Vender a esa altura del proceso, y por esa cifra, es leer bien el mercado: cobrar fuerte antes de que la exposición internacional dispare el precio, sin resignar del todo el negocio a futuro gracias al porcentaje que retiene el club.

Es la lógica de siempre en Los Aparicio: identificar el activo, potenciarlo, y venderlo en el momento justo. Barboza today es apenas una promesa con birome verde. En un año puede valer mucho más, y ese "mucho más" también le va a servir a Peñarol.

 

No se va todavía

Acá está el detalle que le importa a la hinchada: Barboza no se mueve ahora. Sigue siendo jugador de Peñarol hasta diciembre y recién viaja a México en 2027, casi con seguridad después de disputar el Sudamericano sub-20 con la selección uruguaya. Es decir que todavía habrá Barboza carbonero para varios meses, con la chance de sumar minutos, ganar rodaje y llegar mejor preparado a su nuevo desafío.

Hoy no estuvo en la lista para enfrentar a Central Español, justamente porque se estaba cerrando la negociación. Pero si no media lesión, vuelve a estar disponible ya el sábado próximo, cuando el equipo visite a Deportivo Maldonado en la fecha previa al clásico. Una buena noticia para Aguirre, que recupera una pieza joven con margen para crecer en las semanas más exigentes del semestre.

Cada venta bien hecha es una piedra más en la base del club. Cuatro millones de dólares por un pibe que recién está aprendiendo a jugar en primera, con un porcentaje reservado para el día de mañana, es el tipo de negocio que sostiene a Peñarol competitivo sin resignar identidad. Ahora toca disfrutarlo unos meses más de este lado: verlo crecer, verlo debutar en instancias importantes, y bancarlo en el Sudamericano sabiendo que representa algo más grande que él mismo. Después, que le vaya bien en México, porque cuando a los pibes de Peñarol les va bien afuera, también le va bien al club.