El turco Abdala durísimo con Bielsa y la AUF: La decadencia del Uruguay es total
- 29/06/26
- Daniel Salcedo

El último Mundial dejó una herida que todavía duele, y no es solo por el resultado en la cancha. Hay una sensación de fondo, de que algo más profundo se rompió en el proceso. La gestión de Bielsa, lejos de ser la épica que algunos quisieron vender, terminó exponiendo una incoherencia que vale la pena señalar sin vueltas. El Turco Abdala, sin pelos en la lengua, fiel a su estilo, describió la situación tal cmo la ve gran parte del país. Porque si, hay uruguayos que no tienen canales de youtube, que no están en twitter ni pertenecen a la secta de adoradores de Bielsa. El turco fue claro:
Un país que pierde sus códigos morales o que los corre a su gusto, es un país amoral. La selección uruguaya de fútbol y su entrenador disparatado es a ese deporte lo que el gobierno es a la población. Razonemos.
Un fútbol que denuncia lo inmoral como lo hacía Bielsa, pero cobra lo inmoral como lo hacía Bielsa (por un trabajo nulo) es una gran basura. Una directiva del fútbol que es pura “rosca”, que también cobra lo que no está escrito por métodos raros, es también otra gran basura. Jugadores que posan de sensibles y patriotas y son lo que son, ya está, no dan más. Somos todos reflejo de todos.
Un gobierno que se plagó de gente que no paga los impuestos y que posa de responsable exigiendo que los paguemos los ciudadanos son una gran basura. Un presidente que se apropia del dinero de un auto que se le donó a él (¿se podía,se podía?) es lamentable. La rebaja, lamentable. Lo que se denunció del acuerdo en Cabo Polonio, lamentable. Es horrible todo esto. (Si hubiese sido Luis Lacalle Pou el que hacía este desmadre: estaban pidiendo la renuncia a gritos y con movilizaciones del Pit Cnt. La disonancia los mató, y mató al gobierno.) Por eso hay tanta gente metida debajo de una baldosa creyendo que pasará la tormenta… o creyendo otras cosas…
La inseguridad que anda a los chancletazos es igual que el fútbol uruguayo: sin orientación, con miedo, con tribulaciones, de terror. Un ministro que enroca piezas sin saber que lo van a voltear en el camino (y un día se va a enterar por los diarios) es todo un desastre mientras nos siguen acorralando los chorros por la vida. Un país que tiene un toque de queda fáctico en invierno. Un horror.
El país está hecho un desastre, decadente, absurdo, con un presidente frágil que solo otros expresidentes salen a tirarle una soga y lo hunden con el abrazo del oso. ¡Increíble que estemos en esta locura, pero no la advierte quien no quiere! ¡Y una tropa emepepista que no sabe sumar, no sabe restar, cree que esto es una mini revolución y van fundiendo al país entre ignorancias y petulancias!
De veras nadie considera raro que perdemos en el fútbol, que el presidente es un personaje que causa lástima, y que la inseguridad es territorio de los machitos de la hora que se imponen a los sopapos con violencia en la cuadra barrial. ¿Este es el Uruguay sin alma, sin dignidad, sin nada? ¿Este es el Uruguay de los ñeri? ¿En serio pidieron el gobierno para esta flagelación en la que nos tienen metidos? ¿Pero qué tupé de miércoles tuvieron para semejante desmesura?
Paso a explicar porqué nos pasa esto.
Se llama hundirse en la "mediocridad."
Hundirse en el fango, en las cloacas, en el lodo.
Se llama abandonar la ideoneidad técnica y poner gente burra en lugares varios de poder.
Si usted apela al amiguismo, al nepotismo, a lo berreta: el resultado es este.
Volvamos al fútbol. Los jugadores serán fenómenos en sus cuadros, pero sin método, química y sentido finalista, no llegan a ningún lado. Cuando Suarez lloraba era eso: alma. El señor autómata que nos dirigía la selección es un resentido que quería educar en su alienación. Vuelva pa su pago profe, ya saqueó la caja, sea feliz. Y sí, no dejó nada, un agujero, un grupo de irresponsables directivos que seguirán en sus cargos poniendo cara de dolor y de seguro, en unas horas puteándolo olímpicamente. Otros sátrapas. Ojalá algún periodismo encare con coraje contra toda esa basura.
Vuelvo a la política. El presidente de este país quedó chico para el cargo. Menor, arrugado, se arrinconó en su nada. Quedó como lo que era un simpático intendente canario, pero eso no alcanza muchachos. No da, para jugar a lo que apostó, no alcanza y menos haciendo puré su reputación de hombre honorable, puro y honesto. Hizo lo que Brum hizo con una pistola en vida. Orsi se voló en mil pedazos su credibilidad. Por eso los suyos lo lloran en vida. Por eso le pasó eso cuando le habló el padre de esa persona que falleció, lo hundió hasta el centro de la tierra. Inarreglable.
Lo del fiscal en el ministerio del Interior fue el mayor absurdo del planeta. No conocía el tema, sigue sin entenderlo, sigue sin comprender la lógica de la policía y cómo manejar la institución. La autoridad no se ejerce como lo hace, los desorienta, los frena, ellos saben que usted no tiene química.
Estas tres miradas que están todas mal, son tan pero tan obvias que no las advierte el que no quiere.
¿Tres episodios que pueden ser casualidad? No lo creo. Y le hice precio al análisis porque me comí la economía que se duerme en sí misma.
Un país perdido en su ombligo y en su idiosincrasia moribunda.
Un país decadente.
Mi personal opinión no es tan pesimista como la de Abdala, debo de reconocer, pero es cierto que gran parte del país piensa así. Se siente en la calle, en el hincha no "sindicalizado" ni con el cerebro lavado por algún periodista o youtuber de moda. Las modas pasan, Uruguay queda. Al final, lo de Bielsa no fue solo un fracaso deportivo, fue la confirmación de que cuando se elige el amiguismo y la rosca por sobre la idoneidad, el resultado siempre va a ser el mismo. Un fútbol perdido en su propio ombligo, decadente, que necesita volver a poner la capacidad y la coherencia por delante de todo lo demás.