Evaristo suma tropa y le tiende la mano a Lazzarino: la oposición empieza a mirarse al espejo

  • 30/10/26
  • Daniel Salcedo

 

La campaña rumbo al 12 de diciembre entró en su recta final y los candidatos empezaron a mostrar las cartas. El viernes fue un día movido: primero Juan Pedro Damiani presentó su equipo de trabajo, y pocas horas después Evaristo González respondió con la confirmación de nuevos compañeros de ruta y un mensaje en X que no pasó desapercibido.

 

Los nuevos nombres de la alianza

El actual consejero agradeció públicamente el respaldo de la Lista 82, con Pablo Amaro y Sebastián Scher a la cabeza. Ambos llegan con recorrido: Amaro venía de Tu Peñarol y Scher de Generación 129, y según el propio Evaristo son dirigentes respetados por todos los sectores. Desde la cuenta oficial de la Lista 82 celebraron la incorporación de compañeros con seis años de participación en la vida institucional del club, y Scher se sumó al festejo diciéndose feliz de no bajar los brazos y de seguir rodeado de gente que ama a Peñarol.

No es un detalle menor. Evaristo va por su tercera candidatura consecutiva y en 2023 juntó el 35,5% de los votos. Su techo no es bajo, pero para ganar le falta crecer, y sumar dirigentes con estructura propia es exactamente lo que necesita a esta altura.

 

"Dejar los egos de lado" El mensaje a Damiani

El tono del mensaje fue el de alguien que quiere despejar dudas. Evaristo aseguró que no busca dividir a la oposición y pidió que los egos queden afuera, con un objetivo explícito: gobernar el club sin quienes ya tuvieron la presidencia y, a su juicio, dañaron el prestigio de la institución.

La frase tiene destinatario. Que la publicación llegue horas después de que Damiani mostrara su equipo no parece casualidad. Evaristo eligió marcar la cancha: la discusión, para él, no es solo contra la gestión actual, sino también contra la vuelta de los que ya estuvieron.

 

El guiño a Lazzarino

Lo más jugoso vino al final. Consultado durante semanas por Carlos Lazzarino, Evaristo lo definió como un buen dirigente de épocas más gloriosas que decidió volver al ruedo, le expresó respeto y remató con una frase que abre escenarios: sus proyectos tienen muchas similitudes y podrían trabajarse en conjunto.

No es un acuerdo, pero tampoco es un saludo protocolar. En una elección donde la oposición llega fragmentada, cualquier señal de unidad cambia la matemática. Si Evaristo y Lazzarino terminan caminando juntos, el tablero de diciembre se mueve en serio.

Al socio le sobran candidatos y le faltan certezas. Bienvenidas las alianzas, bienvenida la madurez de reconocer que nadie gana solo, pero que no se queden en un posteo. Lo que la hinchada pide es un proyecto claro, gente seria y un Peñarol que vuelva a estar a la altura de su historia. Si la oposición de verdad quiere dejar los egos de lado, tiene que ser antes del 12 de diciembre.