No vuelvan si no es para contar la verdad: la bronca sin filtro en Dale que va Deportes tras la eliminación

  • 27/06/26
  • Daniel Salcedo

 

Apenas terminó el partido contra España, el programa Dale que va Deportes salió en vivo con la calentura del momento. Tres voces, tres matices, pero un clima común: bronca, decepción y la sensación de que esto se veía venir desde hace rato. La charla arrancó, como era previsible, con un nombre propio: Fernando Muslera.

 

Muslera, el disparador de toda la discusión

Oviedo abrió fuego pidiendo directamente que le sacaran la nacionalidad al arquero. Elizalde fue por el costado más visceral: que no pise más Uruguay, que no lo dejen entrar al país. De todas formas Nacho trató de poner paños fríos desde el arranque: aceptó que Muslera tuvo una responsabilidad enorme en el gol decisivo, pero insistió en que la clasificación no se perdió ese día, sino mucho antes.

Esa tensión entre la bronca inmediata por el error puntual y la mirada de proceso fue el eje que atravesó toda la tertulia. Cada vez que alguno se iba al extremo de cargar todo sobre Muslera, otro aparecía para ampliar el foco: los goles en los tres partidos, la responsabilidad de Bielsa al sostenerlo como titular, y hasta un dato fuerte que metió 

 

De los jugadores a Bielsa: la responsabilidad compartida

Con el correr del programa, el análisis se fue ensanchando. Apareció Valverde, señalado por los tres como un capitán que no estuvo a la altura del brazalete, al punto de comparar su entrega con la de Bentancur en los minutos que llevó la cinta. Apareció Darwin Núñez, con su decisión de no definir mano a mano y la explicación del cansancio físico tras meses sin competencia, que generó cierta discusión entre los panelistas. Y apareció una crítica futbolística de fondo, más allá de los nombres propios: Uruguay no ganó un córner por arriba en todo el Mundial.

Pero el dato que más pesó fue otro: la revelación, confirmada en el programa, de que los jugadores se habían reunido entre ellos, sin Bielsa, para intentar sacar el torneo adelante por su cuenta. Un grupo que llegó al Mundial con el vínculo ya roto con el entrenador, y que entendió que la única chance de competir pasaba por unirse al margen del cuerpo técnico. Ese dato cambió el tono de la charla: no era solo un partido mal jugado, era la confirmación de una interna mucho más profunda y mucho más dañada de lo que se sabía hacia afuera.

 

El final de Bielsa y la comparación con Argentina 2002

El momento más filoso llegó cuando se trazó un paralelismo histórico: Bielsa llegó a la selección argentina del 2002 después de un proceso brillante en eliminatorias y se fue con uno de los mayores fracasos de la historia de ese seleccionado. Años después, repitió el patrón en Uruguay. Para Oviedo, eso ya no admite la defensa de que el problema es siempre de los jugadores; hay un patrón del propio entrenador que se repite.

Ahí el programa metió de lleno la cuestión de fondo: Bielsa rinde en clubes y selecciones sin presión de resultados inmediatos, donde puede construir con tiempo, pero le cuesta sostener ese proceso cuando la obligación de ganar aprieta de verdad. Y citaron sus propias palabras en la conferencia posterior a la eliminación, donde el técnico reconoció que no logró sacar el rendimiento esperado del plantel que tuvo a disposición. Para los tres, esa frase cerraba cualquier debate: lo dijo el propio Bielsa.

 

Nacho Alonso, en la mira de los tres

Si hubo un consenso real y sin grietas en la tertulia, fue ese: el presidente de la AUF, Ignacio Alonso, quedó señalado como el responsable mayor de toda la crisis. Le marcaron la salida del Tornado Alonso, la salida de Tabárez, y sobre todo la contratación de Bielsa, vendida en su momento como un salto de calidad que terminó, según el panel, costándole una cifra millonaria al fútbol uruguayo sin dejar nada a cambio. También repartieron responsabilidad hacia el gerente deportivo y otros nombres del entorno técnico, a quienes consideraron funcionales a un proceso que, coincidieron, nunca tuvo control real desde la dirigencia.

El editorial cerró con un repaso durísimo a la conferencia de prensa posterior al partido, donde Bielsa habló de "merecimientos" para explicar la eliminación. Para el panel, esa palabra resume todo: en el fútbol de alto nivel, hablar de merecimientos es la forma elegante de admitir el fracaso.

Más allá de las diferencias de tono entre los tres panelistas, el debate deja una foto clara de que si, hay bronca con el arquero, pero sin ingenuidad sobre quién lo puso y lo sostuvo; calentura con los jugadores, pero entendiendo que el barco ya hacía agua antes de zarpar; y al final, como siempre que se rasca un poco la superficie del fútbol uruguayo, la misma dirigencia de siempre señalada como la raíz del problema. Cambia el técnico, cambia el arquero, pero la estructura de poder que decide todo desde arriba sigue exactamente igual.