Perdimos un amistoso y ya hay velorio: el 3-1 en Japón y la enfermedad del resultadismo
- 24/09/26
- Andrés López

Diego Forlán se estrenó como técnico interino de la Celeste en Miyagi, por la Kirin Challenge Cup, en el primer amistoso después del Mundial. Terminó 3-1 para Japón. Y antes de que terminara el partido, las redes ya estaban llenas de "te lo dije". Vamos por partes.
Lo que pasó en la cancha
Japón se puso arriba temprano, a los 10 minutos, con gol de Kuryu Matsuki. Uruguay no se desarmó: fue a buscarlo, generó y lo empató antes del descanso con Maximiliano Araújo, a los 41. El segundo tiempo fue parejo, con chances para los dos lados, y la Celeste tuvo con qué ganarlo. Hasta que en el cierre se le fue de las manos: Kento Shiogai a los 90 y Ayase Ueda en el quinto minuto de descuento sellaron un 3-1 que, mirado de afuera, parece un baile.
No lo fue. Quien vio el partido sabe que el trámite estuvo equilibrado casi todo el tiempo. Hubo cosas buenas, como las pelotas largas de Bentancur que lastimaban la espalda de la defensa japonesa, y hubo cosas para corregir, empezando por la concentración en el tramo final, que es justamente donde se perdió el partido.
Lo que dijo Diego Forlán
El DT no escondió nada. Reconoció que Japón es un equipo con un técnico que lleva años trabajando la asociación y que eso se nota, lamentó que el resultado exagerara la diferencia y destacó el esfuerzo de un plantel que llegó con el desgaste del viaje encima.
"El fútbol tiene esas cosas, no refleja lo que sucedió en el partido, pero son las reglas del juego y hay que aceptarlo".
Sobre Bentancur, explicó que el juego largo era una de las opciones, combinado con el juego corto para atraer y atacar a las espaldas de los zagueros. Es decir: había una idea. Todavía en pañales, pero había una idea.
Las viudas estaban agazapadas detrás de los teclados
Y acá viene lo que realmente molesta. "alguien no dijo buenos días". "mirá el DT que pedían". Seamos serios. Hablamos de un amistoso, contra una selección que ocupa la posición 17 del ranking, siendo que Forlan tuvo un solo entrenamiento con el plantel completo. ¿Qué esperaban? ¿Un equipo aceitado después de una semana? Recordemos que en la era del tóxico pasamos verguenza con selecciones de mucha menor calidad.
Y esto no es una defensa de Forlán, es sentido común. Hay muchísimo para trabajar y corregir. Pero un equipo necesita funcionamiento, y el funcionamiento no se compra en el aeropuerto: se construye con tiempo, con partidos, con errores como los de anoche.
Alérgicos a los procesos
Lo que pasa con Forlán no es nuevo. Le pasó al Maestro Tabárez, a quien también quisieron sacar más de una vez por un resultado aislado, antes de que se convirtiera en el hombre que le devolvió la identidad a la selección. Y le va a pasar a todos los que vengan, porque una parte importante de nuestra sociedad funciona de esta manera: mira solo el score final, nunca el contexto.
Somos reacios a dar para adelante. Cada derrota es una catástrofe y cada victoria un milagro. En el medio, nada. Y en el medio está justamente lo que hace crecer a un equipo.
Lunes, Seúl y paciencia
El lunes 28 de setiembre, a las 8 de la mañana de Uruguay, la Celeste vuelve a la cancha ante Corea del Sur en el Estadio Mundialista de Seúl. Será otra prueba, otra oportunidad para ajustar lo que falló y consolidar lo que funcionó. Desde acá, con la camiseta aurinegra puesta pero el corazón también celeste, le pedimos lo mismo que le pediríamos a Peñarol: memoria para no repetir errores y paciencia para dejar trabajar. Forlán, que supo vestir nuestra camiseta, merece al menos eso. Hay que quedarse con todo, lo bueno y lo malo. El resto es ruido.