Peñarol rescató un puntazo en Bogotá: empate con sabor a más ante Santa Fe

  • 10/04/26
  • Daniel Salcedo

Peñarol cerró su debut en la Copa Libertadores con un resultado tan valioso como discutible desde lo futbolístico: 1-1 ante Independiente Santa Fe en Bogotá. Un puntazo por el contexto, por cómo se dio el partido y por haber empezado en desventaja, pero también con la sensación de que pudo ser algo más.

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El equipo aurinegro fue, sobre todo en el arranque, endeble en defensa. No transmitió seguridad y sufrió ante un rival que, si bien tuvo sus momentos, tampoco mostró demasiada jerarquía en los metros finales. En ese escenario irregular, el equipo de Diego Aguirre fue acomodándose con el correr de los minutos: primero sin ideas, luego encontrando algunos espacios y terminando con mejores sensaciones en el complemento.

El gol de los colombianos llega luego de un tiro de esquina de Omar Fernández(que no existió y debió ser saque de arco) y una mala defensa del Indio Fernández que pierde la marca de Emmanuel Olivera quien conecta un certero cabezazo. Si bien Peñarol estaba flojo en defensa, no es que Santa Fe hubiera llegado demasiado ni inquietado de manera ninguna a Sebastían Britos.

El empate llega con una jugada que resume la noche: viveza, oportunismo y jerarquía. Pase largo de Sebastián Britos, lectura rápida de Matías Arezo y una definición de delantero clase A. Le ganó la posición al zaguero, se sacó dos hombres de encima y definió notable. Golazo y premio a la eficacia: tuvo una y la mandó a guardar.

Uno de los puntos que generó ruido fue justamente la salida de Matías Arezo a los 70 minutos. Cuando Aguirre comunica el cambio durante la pausa para rehidratación, se escucha por el micrófono ambiente que el delantero pidió quedarse, pero Aguirre ya tenía decidido el cambio. No parece algo para dramatizar: es una situación habitual en el fútbol. Sí es discutible desde lo táctico, porque el partido pedía su presencia, pero entra dentro de las decisiones del entrenador.

Distinto es el caso de Facundo Batista, que volvió a dejar dudas. Más allá de que pudo haber sido falta en la jugada que protagonizó, vuelve a repetirse una tendencia preocupante: priorizar el contacto antes que la finalización. En Copa Libertadores, esas decisiones pesan ya que los jueces son menos afines a cobrar faltas si no hay un contacto muy claro.

Hablando del arbitraje, también tuvo incidencia. El gol de Santa Fe nace de un córner inexistente y sobre el final queda la gran polémica de la noche: un penal clarísimo sobre Leo Fernández que el juez desestimó. Moreno se tira con las dos piernas hacia adelante, toca pelota, pero la imprudencia es evidente. Era penal. Y grande.

Peñarol, además, dejó una señal de alerta en la pelota quieta en contra. Defendió mal durante buena parte del partido y Britos mostró inseguridad en varias salidas. Es un aspecto a corregir urgente, más aún pensando en lo que viene: rivales como Platense ya demostraron que pueden lastimar mucho por esa vía.

En lo individual, Lucas Ferreira fue figura nuevamente. Sacó todo y protagonizó una salvada clave que valió medio punto. De las mejores incorporaciones del último mercado. Eric Remedi manejó los tiempos y fue el equilibrio del equipo, mientras que Leo Fernández levantó en el segundo tiempo tras un inicio impreciso. Jesús Trindade cumplió, pero el Indio Nicolás Fernández me genera dudas, corre, mete, pero no incide en lo ofensivo y Peñarol lo necesita. De hecho cuando se realiza el cambio por Darias se notó la diferencia.

En ataque, Arezo fue descomunal. Eficacia pura, lo que se necesita en este tipo de competencia.

El grupo ya tuvo su primer movimiento: Corinthians venció a Platense a domicilio y se perfila arriba, aunque no parece un rival invencible desde el juego. Peñarol, por su parte, rompió una racha negativa en debuts recientes y esta vez empezó sumando.

El punto en Colombia vale mucho. Pero su verdadero peso dependerá de lo que pase el próximo jueves en el Campeón del Siglo cuando Peñarol enfrente a Platense. Si Peñarol gana, este empate se transformará en un resultado clave. Si no, quedará como una oportunidad a medias.